eso es mio! eso es tuyo!

editado octubre 2012 en Plaza Mayor
Tuyo, mío... Como lo veis? Como lo vivís entre hermanos? Qué opinais?

Comentarios

  • Vaya temita... En casa es muy difícil. Nosotros, los padres, no somos de tener algo "nuestro", lo que necesitamos lo cogemos y punto. Pero para los peques es más difícil. Zoë lo tiene casi todo, por ser la mayor, y de buenas a primera le cuesta ver que Dante use algo, después de un rato le entra compasión y le deja las cosas, no siempre. Ahora es Dante quien no quiere dejar "lo suyo", ahí es más difícil el trato.
    Supongo que sigue siendo el entorno lo que nos contamina, todo esta para poseer, para uno mismo... Los niños siempre tienen más que el otro, son los primeros, quieren lo del otro.
    A mi me duele ver que sea así, pero intento no enfrentarme a eso, intento respetar sobre todo el querer jugar solo, con eso no tengo problemas, por lo demás hablo con ellos, y veo que sirve de algo. Se qué no les importa ser primero, lo hacen como un juego más, el que llega segundo es igual de bueno, si algo es suyo, intento decir lo que les importa realmente en el momento, que quieren jugar a solas, que los dos quieren lo mismo y que intenten encontrar alguna solución, después de un ratillo suelen encontrar la solución.
  • A mi me ha funcionado lo de preguntar al dueño del juguete si nos lo deja usar o no. Cuando Laura ha querido usar cosas de Monica, le recuerdo que debemos preguntarle a Monica si le importa que lo coja, entonces Monica se lo permite o no, depende del valor y carino que tenga a ese juguete. Lo mismo con Monica. Aunque Monica casi nunca necesita de las cosas de Laura. 

    Hace años metí la pata con una muñeca de Monica, dejé que Laura la usara y ni me preocupé en pensar que a Mónica le molestaría. Monica se enfadó muchísimo conmigo por que no le había preguntado y para ella esa era una muñeca especial. Hay cosas que Monica vé como suyas (ya sea por que las ha elegido ellas o por que son muy especiales), Laura no tanto, están ahí y no vé que sean de nadie en particular, aunque ultimamente si la he oido decir a su amiga "es mio". Yo sí me dí cuenta que realmente son cosas "suyas" "mias" "tuyas" y que desde que preguntamos si podemos usar el juguete de otro no hay peleas. Ellas mismas han tomado la decisión de dejarles sus juguetes o nó y el preguntarles les hace ver que respetas sus cosas

    Hay una cabeza de peinar muy especial de Monica y cuando los niños que vienen a casa la quieren usar les pido que le pregunten a Monica, incluso Laura pregunta cada vez que la quiere usar y la casualidad la última vez no se la dejó usar pues Laura quería ponerle crema en el pelo, para que Laura pudiera terminar su idea con la crema tuve que prestarle mi cabeza y la verdad que fue algo muy pringoso.  También es cierto que pretarle cosas a una hermana pequeña peligra y en ocasiones Monica presta lo suyo con condiciones (no le quites la cabeza, no cortes el pelo, etc) El caso es que sus cosas las ha decidido ella prestar y eso evita peleas  de "es mío, no tuyo, que haces con mis cosas, etc".


  • Manou, describes tu vida o la mía? :|
  • Además esto unido al que jugamos a lo que quieres tu o a lo que quiero yo.Ayer pasamos el día con una amiga que tiene un hijo de casi 6.Davi quería saltar a la comba el niño jugar a lis playmovil.Difícil encontrar momentos de encuentro. El niño quiere medirse con mi hijo y mi hijo le sigue el juego a veces, difícil situación.Los que tenéis varios hijos tenéis un,aprendizajeforzado en esto
  • Eso es verdad, aunque con dos sólo me da la impresión de q se estancan a menudo las energías, están como muy pegados y todas sus expectativas de jugar con otros niños caen únicamente sobre el herman@ y resulta muchas veces frustrante...
  • No entiendo bien que quieres decir Carmen... :-B
  • Jajaja, lo de ser el primero
    El otro día Africa me pidió agua y, enseguida ne pidió Mara, cuando le daba la botella a Africa, Mara me pidió ser la primera, yo le dije que ya se la estaba dando a Africa y contesto: vale, pues después de Afruca, yo la primera :)

  • El día a día en estado puro. Yo, a veces pienso que todo esto se diluye en montes, prados, playas...ahí no suele haber ningún lío de este tipo, por eso mi reflexión final es que el entorno de un piso/casa lleno de juguetes, no es el natural, ni el deseable para relacionarse ni jugar.
    Cuándo no queda otra, por lluvias, fríos, etc, pues a intentar paliar los líos como mejor podamos, con lo de siempre, escucha, respeto, intentar que verbalicen cuándo ya está el lío montado, y toneladas de pacienciaaaa,jejeje.
  • Lo del vaso de agua, me recuerda a mi en la misma situación. He servido los dos vasos y los he dado al mismo tiempo...Jeje, una que se cree listilla. 
    La naturaleza es una pasada, me recuerdo en Matavenero, hace años, mirando como los niños jugaban a tirarse por una cuesta con carritos y en un momento dado, bajaban de sus carros, se subían a un arbol , cogían una pera, y a seguir bajando la cuesta. En nuestros entornos las cosas y las personas tienen una disposición diferente. 
    Quiero creer que estas cuestiones del compartir cosas y tiempo son un aprendizaje necesario , el donde y el como se dan puede mejorar. Crees que no se dan estos temas de propiedad en ambientes más naturales. Planteo la pregunta Marta a pesar de que creo que si, pero sigue siendo creencia porque me cuesta verlo.
    El otro día en el monte , con este niño de 6 años y mi hijo por ejemplo. Al ir a buscar algo al maletero de mi coche el niño se fijó en una rueda de patinete suelta , me la pidió y se la dí. La considero sin dueño porque la recogí yo hace tiempo y anda rulando por el maletero. El niño estuvo jugando con ella, cuando la dejó, Davide la cogió y empezó a lanzarla para coger piñas de los pinos que ibamos juntando para llevarnoslas. El peque quiso la rueda, mi hijo que no se la daba que la estaba usando él. El niño que se enfada. Le digo que el Davi la va a dejar pronto. Asi sucede. Pero luego , por un ratito , era el juego de quién la había cogido. Como esto otros sucesos del mío-tuyo que enlazo con el jugamos a lo que tu quieres o a lo que yo quiero porque me parece que las voluntades están ahí, y es cuestión de aprender a bailar con ellas...
  • Por cierto Marta , te estaba echando de menos por aqui!!! :-*
  • El día a día en estado puro. Yo, a veces pienso que todo esto se diluye en montes, prados, playas...ahí no suele haber ningún lío de este tipo, por eso mi reflexión final es que el entorno de un piso/casa lleno de juguetes, no es el natural, ni el deseable para relacionarse ni jugar.
    Cuándo no queda otra, por lluvias, fríos, etc, pues a intentar paliar los líos como mejor podamos, con lo de siempre, escucha, respeto, intentar que verbalicen cuándo ya está el lío montado, y toneladas de pacienciaaaa,jejeje.
    más o menos a eso me refería, Manou.
    Sólo q aquí no hay prados ni casi q montes, Marta. Mi hijo me dijo la última vez q propuse ir a la playa q ya la tiene muy vista... :(
  • Eso es verdad, aunque con dos sólo me da la impresión de q se estancan a menudo las energías, están como muy pegados y todas sus expectativas de jugar con otros niños caen únicamente sobre el herman@ y resulta muchas veces frustrante...
    Es que antes escribía desde el movil y pensamientos más complejos no soy capaz de escribir con mi pulgar, que ya está un poco afectado de forear así...

    Muchas veces lo he comentado, esto de que claramente los niños tienen unas expectativas ante la vida. Podría buscar algún pasaje del Concepto del Continuum, pero eso se lo dejo a Anicka jajaja ;)

    Entre esas expectativas está el interrelacionarse con otras personas, con otros niños y adultos. Pero no valen relaciones ocasionales, ni a distancia, ellos quieren y necesitan saber que ahí fuera cuando se levantan por la mañana hay otras personas que forman parte de su vida. En una vida "normal" saldrían por la mañana y unas veces estarían haciendo lo que sea solos, otras veces solo observarían la acción de otros y otras veces buscarían participar en algo que estén haciendo otros.

    Pero no es así. No hay otras personas ahí fuera, estamos los que vivimos en esta casa, y sobre todo hermano y hermana. Y en sustitución de relaciones continuadas y seguras, y de espacio abierto (monte, bosque...), pues hay cosas. Juguetes. Objetos. Que además se regalan a uno u otro, para cumpleaños, navidad... Y ahí comienzan las peleas. Yo veo como sus expectativas les llevan a buscarse mútuamente para compartir juego, pero es que solo son dos. Y muchas veces no es lo que realmente necesitan, porque no tienen más donde elegir. Dependen el uno del otro y de mi para cubrir esas expectativas, y va contra su impulso de estar con más personas. Y ahí se lía a menudo todo. Por eso digo lo de que se estancan las energías y es verdad lo que dice Marta, saliendo a espacio abierto esas energías se diluyen bajo el cielo y con el viento.
  • Vaya Carmen me has hecho que pensar, pues Monica si tiene a esa otra persona fuera y es por eso que aunque hemos tenido la oportunidad de vivir en Italia, Inglaterra temporadas largas no como algo fijo siempre hemos vuelto a casa por que Monica nos hace ver lo tanto que la quiere y que desea tenerla cerca. Es parte de su vida diaria.
  • A ver, tampoco vamos a poner el cielo abierto como sinónimo de paraíso. También es cierto que a veces, incluso en una playa estupenda, puede estallar un lió por un palo, por un balón, incluso por un trozo de arena dónde "justamente" era dónde ella quería hacer un hoyo, y su hermano no le deja... pero sería lo mínimo. Ahí, normalmente, desaparecen, vuelven a por un bocata, desaparecen de nuevo.
    Yo muchas veces que la lían por el tuyo/mío, les digo que mi habitación es para todos, mis pertenencias son de todos, y que yo no tengo nada mío... esto me lo tienen muy oído, pero en sus comienzos hacía un cierto efecto al menos de "quedarse pensando cómo era esto posible"...
    :-/
  • Cosas, las cosas son las que fastidian el invento.Ya lo digo siempre.

    Cuando los niños eran pequeño e ibamos a la plaza a jugar, los niños jugaban a correr, a subirse al tobogán, había "momento jardinería" entre los arbustos... En cuanto alguien traía un patinete, una pelota, o cualquier otra cosa, se fastidió todo. Suerte que tuve con el lugar, que llegamos a una especie de acuerdo tácito en el que nadie traía nada, al menos funcionó unos 3 años,mientras los niños eran pequeños. Luego ya tienen más herramientas para negociar o ya no son tan importantes las cosas de los demás (uff, los niños pequeños es que se les van los ojos, objeto que haya, centro del conflicto!).

    Hoy hemos tenido una trifulca con una niña porque quería una hoja de palmera igual que la tenía mi hijo mayor. Fueron a buscar pero el lugar estaba requetelimpio, no había más (eso no es normal tampoco en un espacio arbolado, que no haya nada en el suelo). Cuando vio que ella quería insistentemente, tomó una importante decisión: partió su hoja en dos y le ofreció una mitad a la niña. Ella no aceptó porque quería una grande como la que tenía mi hijo, pero él con su generosidad no encontró otra vía para complacerla. >:D<
  • Yo... Sigo sin ver esa necesidad básica de estar en tribu. No lo veo... Que tribu elijiria para mis hijos? Estaria segura de que esas personas son las que necesita? Casi prefiero ser la teibu y acercarle allí donde quiere, darle herramientas para encontrar y buscar.
    Comparto con que los objetos vienen a ser meras substituciones de un entorno natural, donde se juega con barro, piedras, hojas. Tienen necesidad de juego de construcción, simbólico, físico y colectivo... Y de llegar a ellos mismos, conectar con ellos mismos. Y claro, a falta de eso se crea una carencia, vital para los peques y vienen nuevas necesidades, inventadas por un mercado el cual se beneficia. Y ellos absorben de su entorno, si todos tienen, si todos compran, si ven que hay necesidad y normalidad en ello, pues ellos lo tienen que vivir igual. Yo en casa nada es mío tampoco, pero que pasa con el coche del vecino, la moto del señor, el bolso de la abuela..? A veces les preguntó donde mi esto?
    Yo les hablo, les explico, es lo más que puedo hacer
  • Es q yo no me refiero a ELEGIR una tribu. Me refiero a una vida natural en la q las personas conviven con otras personas y la naturaleza, sin más vueltas q darle...
  • Y de aquí entroncamos de nuevo con otras ideas tocadas en otros hilos... metidos en casa, y con pantallas, ¿se acabó el juego libre?. ¿Se ponen a reproducir todo lo que ven en la tele, ya no son juegos inventados sino puras copias de las series de televisión o de los juegos de ordenador... y el tuyo/mío se acentúa hasta el infinito?.
    L-)
  • Carmen, creo que eso ya no existe y menos si no la eliges.
    Marta, es verdad!! Fue una de las razones por las que empezamos a ver cada vez menos pelis de dibujos animados, el juego de la semana era en base a eso! Con los documentales no pasa o me importa menos...
  • Ni existe ni se puede elegir, pero lo que tampoco podemos ignorar es la importancia en nuestra herencia genética de 100.000 años, de los que sólo a partir de los últimos 10.000 aparecen culturas no tribales, y sólo tres siglos de desarrollo del paradigma capitalista occidental con su efecto atomizador y con la destrucción inexorable de la diversidad.
    Es decir, nuestros hijos, como nos sucedió a nosotros, nacen con unas espectativas de vida generada durante miles de años en las que las relaciones con el entorno son de identidad plena, homogeneidad y la seguridad y confianza que le proporciona el grupo.
    Para mi, eso está dentro de nosotros.
    Y de que me sirve? Yo que se. Al menos, para comprender muchas de las situaciones en las que me encuentro, especialmente con mis hijos.
    Y también para relativizar la influencia de los padres en la vida de sus hijos.
  • editado octubre 2012
    Nosotros vivimos en una casa con jardín y huerto (alguien podría matarme por llamarlo así, ja, ja).
    Esto sin duda tiene efectos muy positivos en los niños y en nosotros -calma, contacto con la tierra y el agua, plantas y animales, sentido del día y la noche (la ciudad no oscurece nunca)-.
    Pero nuestros niños nos demandan también algo que hoy por hoy no les podemos dar; un entorno social de confianza y seguridad formado por un círculo reducido de personas de varias generaciones.
    Dicho así suena a frase de ensayo de psicología ; ellos lo expresan de otra forma: "por qué no vivimos cerca de la abuela y los tíos, por qué no pueden quedarse a vivir mis amigos aquí, por qué tenemos que vivir separados...' Y muchas más frases bien explícitas.
    Y para volver al mío tuyo, no me cabe duda de que con ese entorno las cosas recuperarian su valor instrumental y su carácter comunitario.
  • A ver, la tribu no existe. Existen familias segmentadas por rangos diversos como la edad, la profesión, los estudios, el género, el nivel económico, la movilidad geografía (separación y lejania). La obsesión por la independencia por una parte, y la educación y la publicidad como instrumentos de control de la mente, han hecho también de nuestras familias, entes no cohesionados, en los que se ha pasado a compartir muy poco.
    Y sin embargo, nuestros hijos quieren estar con la familia; es un impulso incontenible en la búsqueda de la seguridad de un entorno con lazos profundos.
    Luego, sopesar si le aportan más o le perjudican ha de verse caso a caso.
  • Realmente aportan más que perjudican? Conmigo no ha sido así... Me anularon todo lo que pudieron, para hacerme a la imagen de la hija que querían. Yo veo a mis hijos como seres individuales. Para mi lo más importante es que estén bien con ellos mismos, que se apasionen con lo que tocan, que sepan buscar y descubrir. Creo que con esa base vendrán los amigos, los seres que formarán su vida, su red, su tribu.
    Me pregunto hoy por la tribu porque es algo que he venido buscando años, hasta que, a punto de conseguirlo, todo se volvió a replantear. Y es que hoy en día hay algún entorno sano? Qué les dé seguridad? Es que los propios niños no se desvaloran mutuamente, no estamos ya todos contagiados por la sociedad, en quien es más, quien tiene más, y en lo bueno y lo malo? S hay una cosa que no voy a hacer, de momento, es dejarlos con familiares! Zoë es muy sociable, mucho más que Dante, más que yo, pero de tanto ver a ciertos amigos se dejó llevar, perdió su centro, ya no sabía sí lo que hacia estaba bien, si le gustaba... Entiendo que es lo que buscamos, no todos, o si pero no todos al mismo nivel, ni de la misma manera, pero creo que hoy se pueden encontrar soluciones a eso desde el yo.
  • En mi caso, aaron es el que pone el limite con algunos de los miembros de mi familia o amigos. No quiere quedarse por ejemplo a dormir con cualquiera, tiene sus preferencias y se que tiene que ver con su sensación de encontrarse a gusto y seguro. No quiere ir a casa de algunos si no voy yo también. Y se porque me lo ha dicho que no quiere quedarse con algunos porque no le gusta su forma de resolver los conflictos. Y hace ya un tiempo se que no quería quedarse con una amiga porque ella no le daba confianza.

    Nosotros vemos de vez en cuando a la familia, pero no muy a menudo porque no vivimos en la misma ciudad. De vez en cuando vienen mis padres a vernos y pasan una semana con nosotros. Y amigos unas semanas vemos mas y otras ninguno. Pero Aaron no reclama mucha compañía, parece que tiene suficiente con la que tenemos y con nosotros.
  • Abrimos un hilo sobre la tribu? O mejor seguimos aquí? Anna..?
  • Retomo este hilo, por lo mío y lo tuyo. Porque tiene que ser tan difícil???
    Para Zoë es normal que pieda cogerlo todo cuanto quiere y necesita, Dante como lo ha vivido así le da igual. Pero el caso al revés ya no es tan fácil. A zo le cuesta mucho dejar "sus" cosas y el quiere todo lo que tiene ella y le dice que eso es de ella. Dante empieza a decir que cosas son de el y que no lo deja... Uf ~X(
    Y yo tengo un dilema, por un lado me gustaría que no fuera nada de nadie y por otro entiendo que hayan cosas que les guste y prefieran guardar...
  • Manou justo en casa estamos igual
  • Aaron es bastante cuidadoso con las cosas, por lo que suele no querer jugar o dejarselas a cualquiera y sobre todo a los mas pequeños porque no quiere que se las pierdan o rompan. Yo intercedo para que les de una oportunidad, pero comprendo que en cierta situaciones no quiera compartirlas y haga uso del es mío.
  • editado enero 2013

    Llevo ya mucho tiempo dándole vueltas al tema de las posesiones y al hecho de dejar/prestar “nuestras”cosas. Hay mucho escrito sobre este tema: Se dice que a los niños pequeños les cuesta mucho dejar “sus” cosas o por lo menos entender ese concepto. Hay quien dice que no hay que obligarles a dejar “sus” cosas hasta que ellos mismos estén preparados. Otras opiniones, menos respetuosas, dicen que hay que “enseñarles-forzarles-obligarles”a dejar las cosas ya de bien pequeños… Hay opiniones para todos los gustos.

    Yo quiero ir un poco más allá con este tema. ¿Realmente es necesario que las cosas (de cada miembro de la familia) tengan un propietario? ¿No sería mejor que quien necesite algo lo use y si no se está usando lo pueda usar otro? ¿Realmente hace falta tener que pedir permiso para usar algo que nadie esté usando? ¿Por qué decimos los adultos por ejemplo, “mi taza” en vez de “la taza azul” o “la roja”?


    A ver si me explico. Es evidente que usamos las palabras mio, tuyo, suyo, mi, tu, su… por inercia, inconscientemente. Yo me pregunto si no las usamos demasiado y sin necesidad. Hace años en casa también habían cosas sólo de Ainara o de Urtzi (Naikari aún no había nacido) pero a raíz de tener varias experiencias negativas con respecto a las posesiones me plantee un cambio radical de enfoque. Yo solía decir que esto es de Ainara o esto es de Urtzi y que se tenían que pedir permiso respectivamente para poder usarlas. No obstante, no me mantenía muy fiel a ello. Algo dentro de mi me decía que era “ridículo”, innecesario tener que pedir permiso para usar algo que nadie usaba simplemente por que en su día alguien se lo hubiese regalado a uno o a otro o por que uno lo había pedido el año pasado y ya tenía que ser suyo de por vida. ¿Realmente necesitan los niños saber que poseen algo en exclusiva? ¿En que les beneficia eso? ¿No les acarrea más problemas que otra cosa, esa actitud? Creo que somos los adultos los que realmente fomentamos ese sentimiento de posesión sobre las cosas al decir que algo es mio o tuyo en vez de ahora lo estoy usandoyo y ahora tu y luego nadie, o sea lo puede usar el que lo quiera o necesite. Nuestro ejemplo y modo de hacer les influencia mucho. Personalmente, mis hijos nunca han tenido muchos problemas en dejar “sus” cosas. Quizás cuando eran muy bebés pero se les pasó enseguida. En cambio, sí he visto niños con un gran sentimiento de posesión. He estado observando este comportamiento durante años hasta llegar a la siguiente conclusión: Lo fomentamos y provocamos nosotros, los adultos, sin ser del todo conscientes. Cuando nuestro hijo tan solo tiene un año o dos y le decimos que esto o aquello es suyo, le hacemos dependiente de ese objeto y si encima cuando va al parque y ve algo de otro niño y lo coge le decimos: “Eso no es tuyo, no lo cojas, es de ese nene”. El niño interpreta y aprende que las cosas se poseen y uno tiene el poder de decidir no dejarlas aun que no se estén usando. ¿Qué hará entonces nuestro hijo? Pues, agarrase a lo suyo y no querer dejarlo. He visto ocasiones en que un niño está en un parque tan tranquilo jugando con algo solito y viene otro niño y coge su triciclo, patín, pelota… y empieza a jugar con el y la madre va a su hijo y le pregunta si le deja al niño jugar con supelota, patín, triciclo… El niño, que ni tan siquiera se había dado ni cuenta, automáticamente responde que no. Es la actitud de la madre la que provoca en el niño ese “no”. Ella le da ese poder de decisión (la opción de decir no) al niño al preguntarle si se lo quiere o no dejar cuando ni tan siquiera se dio cuenta. Es como si el niño pensara: “Ah, pero… ¿puedo decidir no dejárselo aun que no lo necesite? Pues… entonces… no, no se lo dejo”. Al cabo de los meses y años, ese mismo niño puede un día llegar al parque y darle “su” bici a su madre y decirle que se asegure de que nadie la toque. La bici se pasa la tarde apoyada en el banco sin que nadie la disfrute. Claro que la bici es del niño pero podemos verlo de otro modo. El niño es quien la ha pedido y quien tiene la preferencia para usarla. Pero si un hermano u otro niño (amigo o no) la quiere o necesita, personalmente, pienso que debería poder usarla siempre y cuando no la esté usando nadie. Deberíamos poder usar y disfrutar de las cosas en vez de poseerlas sin más. Cuando les damos a los niños el “poder” de decidir si dejar algo o no aun que no lo estén usando no les hacemos ningún favor, en mi opinión. ¿Por qué un niño tiene la necesidad de no dejar algo que no está usando o necesitando? ¿Qué hay detrás de ese comportamiento? Cuando actuamos así es por que en el fondo los queremos respetar pero confundimos el respeto con fomentar otro tipo de valores. Les podemos respetar igualmente sin fomentar la posesividad por el simple hecho de haber comprado algo. Yo lo veo parecido a lo de fomentar la competitividad en el juego preguntando quién gana o quién ha perdido. Muchas veces los niños ni se plantean eso. Volvemos a ser los adultos quienes les “enseñamos” lo que precisamente, a veces, queremos evitar. ¿Por qué algo es más nuestro que del tendero, del fabricante, del diseñador… por el simple hecho de haber pagado 30 euros por ello? ¿Eso hace que yo tenga el poder total y absoluto para decidir que nadie puede usarlo o tocarlo sin mi consentimiento? ¿Por qué no simplemente usarlo mientras lo necesitemos y luego pasárselo a alguien más?


     
  • Nosotros tenemos muchas cosas recicladas, de segunda mano, prestadas, regaladas… en casa. La ropa de mis hijos va de persona en persona. La prima mayor se la pasa a Ainara y luego pasa a Naikari. Hay ropa que la pueden usar las dos. La ropa no es de Ainara o de Naikari. Simplemente Ainara la está “usando” ahora, antes la “usaba” su prima y el año que viene la usará Naikari si aún se puede llevar. Con todo lo demás pasa lo mismo. Urtzi es quien pide, necesita, desea los dinosaurios, los puzles, las pelotas, el violín… pero si él no lo está usando cualquiera puede usarlo sin tener que pedirle permiso. ¿Por qué iba él a tener el poder de decidir quién puede y quién no puede usar o disfrutar de algo que él no está usando ni necesitando en ese preciso momento? ¿A caso se puede alguien sentir bien viendo que alguien quiere usar algo que no necesitamos y negárselo? ¿En qué lugar queda la empatía? Lo único que sí intentamos respetar en nuestra casa es si alguien quiere o necesita ese “algo” en concreto que pidió en su día pues se lo devolvemos (dejamos de usarlo). Al no tener ese“poder”, alternativa para poder no dejar algo aun que no se use, casi nunca hay disputas por nada. Nadie le quita las cosas al otro sin más o por que son “suyas”. Ese argumento no vale, no tiene peso. Puede pasar que dos quieran algo al mismo tiempo pues ellos mismos suelen decidir que quien lo pidió en su día tiene preferencia o un rato cada uno... De hecho está en la casa gracias a que alguien lo pidió y de este modo todos podemos disfrutar de ello.<?xml:namespace prefix = o />


    Habrá quien no estará de acuerdo con este planteamiento y quizás estará pensando: “Yo no dejo mi coche, ni mi ropa, ni mi…”a cualquiera aun que no lo necesite o no lo esté usando”. Supongo que la mamá que piensa así es la misma que le dice a su hijo/a que si no quiere dejar algo que no lo deje aun que no lo esté usando. Yo sí he dejado ropa y seguiría dejándola si no la voy a usar. También deje mi coche (de soltera) durante un año entero a un chico africano del pueblo por que nunca lo usábamos (siempre usábamos la furgoneta). Mucha gente no se podía creer que le hubiese dejado a Meisa el coche sin más. Lo único que le pedí, fue que si lo necesitábamos nosotros algún día me lo dejase y que no quería que lo usara los fines de semana más que para ir a trabajar. No queríamos que lo usara para ir de fiesta con los amigos. Se lo dejábamos para ir a trabajar y comprar. Un sábado me llamó al timbre tarde de noche para decirme que su hermano llegaba el domingo al aeropuerto de Barcelona (vivimos a hora y media de Barcelona) y me preguntó si podía ir a buscarle. Podía haber ido y seguro que no me hubiese dado cuenta pero no lo hizo. Al cabo de un año lo necesitamos y él se compro un coche igual. El día que me lo devolvió me dijo con lágrimas en los ojos que estaba muy agradecido y que nunca nadie había hecho algo así por él o confiando en él de ese modo… Yo también me emocioné. Mis hijos estaban presentes. Ellos lo vieron tan natural: “No usábamos el coche, él lo necesita, pues se lo dejamos”.


  • editado enero 2013

    No hace falta que dejemos nada valioso para dar ejemplo a nuestros hijos. La verdad es que nunca me hubiese planteado prestar nada “mio” para demostrar nada, simplemente ocurrió y lo hice sin más.


    Un día hablando sobre este tema con mi pareja, me dijo que cómo iba a dejarles usar el ordenador del trabajo o una herramienta peligrosa. No tenemos que dejarles usarlo todo. Podemos explicarles que ese ordenador es muy importante y que no nos podemos permitir que le ocurra nada malo. Dar esa explicación no es lo mismo que decir: “El ordenador de papá no se toca” o “No puedes usarlo ya que es de papá”. No pueden usar el ordenador del trabajo por que es muy delicado no por que sea de papá. De igual modo que no pueden usar la sierra eléctrica por que es demasiado peligrosa, no por que sea de papá o mamá. Si hay un hermanito/a pequeño/a en la casa pues más de lo mismo. No podemos dejar que rompa o estropee algo. Pero, repito que no es lo mismo decir: “no se toca por que no es tuyo” que por qué es frágil o delicado. Decir:“no te lo dejo por que es mio”, es una decisión arbitraria. No hay motivo aparente sino solo sentimiento posesivo por poseer y tener.


    A nosotros nos va muy bien de este modo e incluso he visto como mis hijos han resuelto problemas con otros niños sobre este tema diciendo cosas tales cómo: “Ya sabemos que esta bici la usabas tu antes de que la usaratu hermana, simplemente la está usandoella ahora por que tu tienes la grande y ya no te hace falta esta”. A lo que el niño responde: “Vale, vale… pero es mía”.Y la hermana dice: “Que no, ahora es mía”.Si desde un principio ellos hubiesen visto que las cosas se usan, utilizan y tienen cuando se necesitan sin tener que poseerlas, ahora no tendrían este “problema” de apego cuando en realidad ya no necesitan el objeto en cuestión.


    Personalmente, no creo que sea tan difícil ser algo más conscientes de cómo usamos las palabras y el poder que ejercen en nuestros hijos. Podemos empezar por cambiar el mio, tuyo… por el verbo usar. Luego viene lo más difícil: dejar de apegarnos tanto a las cosas materiales.

  • ¡que bien explicado Yvonne! gracias. ^:)^
    nuestro caso es más fácil, claro solo hay un niño y cuando yo planteo estas cosas a los amigos me dicen que así es sencillo, no existe mío-tuyo, solo son cosas. Cosas que se usan y gastan y este apego a las cosas la verdad es que solo trae problemas.
    Es interesante ver como en familias grandes, con varios niños también se puede aplicar eso.
    yo crecí en una familia de diez miembros de edades distintas y donde nos cruzabamos todos los días muchas veces, no recuerdo ni un solo problema que se debiera a las posesiones. simplemente era imposible tener todo multiplicado por 10, con excepciones como cepillo de dientes y cosas así
    ;)
  • Me ha gustado mucho leeros. Da que pensar todo esto, y dais en la clave de muchas cuestiones como la importancia de las palabras y los gestos.
    Nosotros estamos trabajando en ello después de haber iniciado el camino contrario. Yo valoro enormemente cuándo tienen un gesto generoso (que suele ser habitual, es cierto), pero hay momentos que se empecinan (hay ejemplos que no hay forma de solucionar, una entrada de Elisa y el primo de su edad, en la habitación de Hadri, dónde le destrozaron una estantería por jugar a lo bruto, y le descolocaron varias cosas hace tiempo, ha provocado que Hadri no quiera que su hermana entre allí, por ejemplo, y hay mucho lío por eso, porque a Elisa basta que se le prohiba algo, para que quiera hacerlo...).

    Yo por ejemplo les digo que la habitación dónde yo duermo no es de mi propiedad y que pueden entrar, jugar, y estar allí sin problemas, siempre que respeten lo que allí hay, y no hagan el bruto con los cojines, que tengo una lámpara en el techo muy bonita que me gusta mucho (tiene colgarejos de cristalitos y me da miedo que se caiga encima de ellos) y que no sería la primera vez que se lleva un cojinazo. 
    X_X

    Aquí también tenemos mucho material reciclado, nos regalan ropa, regalamos ropa, juguetes, libros, para ellos esto es habitual. Si queremos hacer un regalo, siempre es algo reciclado. Fomentamos ir a ferias de trueque (en la última se lo pasaron en grande, llevando cinco cosas cada uno, para cambiarlas por otras cinco) y precisamente ahora estamos haciendo acopio de material para una gratiferia, en eso son generosos y poco apegados. Pero...

    después tenemos joyitas como que "este es mi sitio, mi vaso, mi plato..." o como bien decíais, no lo estoy usando pero como me lo regalaron a mí , y hoy estoy cruzado contigo por algo anterior, no te lo dejo! (afortunadamente esto suele ocurrir poco, pero ocurre) y yo no me siento capaz de obligar a nada. Puedo dar mi opinión si veo que hay mucho lío, y al que le importa tener el objeto está mal, o al que lo niega, pero intento que le den ellos una solución, porque yo no la tengo. Entiendo las dos necesidades, la de negar el objeto, y la de pedirlo hasta las lágrimas... yo puedo en ese momento decir en alto algo como " todo lo que  yo tengo, si no lo estoy usando lo podéis usar vosotros", pero os aseguro que en momentazos de este tipo, jajaja, se la trae al pairo lo que su madre diga, para fomentar el buen rollo. 

    Espero que pillando la vía de la consciencia en los gestos y en las palabras (hace rato que estamos en esto también) vayamos suavizando momentazos y potenciando lo contrario.
  • En casa nada es de nadie, puede ser que cuando Zoë era pequeña haya dado mas valor a sus cosas, por ejemplo en los parques. El problema que veo viene de fuera, Dante recicla todo lo que fue de ella, bici, ropa, etc, sin problema alguno, en general todo es de todos, menos como dices el ordenador del trabajo y aún así lo tocan si estamos cerca, saben que no hay que comer cuando lo usan ni llevarlo de un lado a otro ni tocar a cualquier cosa... El problema son los regalos que vienen de fuera, que se dan a uno u a otro y sobretodo cuando Dante viene a cogerle de las manos algo o cuando quiere jugar con lo mismo, aparece lo mío, esto declina a que no se lo quiere dejar nunca y que el empiece a decir que cosas son de él y no las deja. En este caso veo muy difícil competir con el entorno, familiar, amigos, parque... Porque por mucho que actuemos según lo que creemos correcto y les expliquemos, la pertenencia esta en todo lo que respiran, veo que la primera reaccion es la de sentir pertenencia, que se le pasa después de un rato si, pero está y como bien explicas, me hace sentir que pasa a depender emocionalmente del objeto y no lo veo sano. Pero por otro lado veo que no puedo enfrentarme a eso en el momento, ya que si lo hago se hace más fuerte la sensación de pertenencia y que cuando más respetó esos momentos, más fácil ven que lo más fácil es que todo sea de todos.. No se sí me explico?..
  • Suscribo vuestras palabras. Para mi, el valor de las cosas esta exclusivamente en su uso, por lo que la propiedad es mas un obstáculo que otra cosa. Dentro de nuestras posibilidades, trato de que esa sea la relación con as cosas que tenemos (no se si muchas o demasiadas).
    Pero en medio de la cotidianeidad es cierto que el lenguaje utilizado es casi tan importante como los actos y me aplicó el cuento, ya que no siempre andamos bien con este asunto.
  • Va a estar muy bien leernos este hilo y vuestras aportaciones, todos juntos!
  • Gracias, Yvonne, por explayarte, creo que lo has explicado perfecto.
    Ni una cosa ni otra. Me lo paso mal con familias que consideran que el niño no tiene por qué dejar una cosa sí no quiere, al igual que con el discurso "tienes que compartir tus cosas, tenéis que llevaros bien porque sois amigos" :O
    Las cosas son sólo eso, objetos que pueden servir para un uso. De allí a hacer de ello una religión centrada en las posesiones, me pone de mal humor...
  • Me ha gustado mucho tus comentarios Yvonne, y como metemos la pata los adultos cuando hablamos.Yo soy de las que si no quieren dejar algo aunque no lo estén usando lo respeto, por supuesto pregunto cual es la razón por la que no quieren que lo usen y siempre hay una buena razón (bueno para ellas es suficiente razón para no dejarlo usar, quizás para mi no) pero lo respeto. Hay una cabeza que la mayor no quiere dejar a su hermana (la última vez que la dejó usar apareció con el pelo algo azul), hay una marioneta que no quiere dejar usar por que hay que manejarla con delicadeza y no todos los niños son muy delicados, un maquillaje que deja usar dependiendo del niño. Realmente desde que apareció su  hermana pequeña muchas cosas con las que ella jugaba han aparecido rotas. Hay cosas que no le ha dado importancia pero otras que ha llorado mucho por haberlas estropeado otros niños o su hermana. Entonces comienza la charla con la otra persona que está esperando que le dés el juguete ("por que hay que compartirlo todo" eso me dicen algunos niños cuando ven que Monica o Laura no quiere prestar su juguete),yo hablo con ellos o con su hermana y les doy las razones por las que no pueden usar ese juguete. Hablando se entiende la gente, eso dicen y la verdad que los niños lo entienden perfectamente.

    Lo que me pregunto es que hay de malo en tener apego a algo?
  • Puedo tener cierto cariño a un objeto, puede tener algún significado (por ejemplo porque ha sido un regalo de alguien) o lo que sea que lo convierta en una pieza "especial". Lo malo para mi es el culto a la propiedad sólo por el mero hecho de ser "mío".
  • Esa es la historia, yo creo. Eso de no estar leyendo un libro, pero no dejárselo al hermano, o no estar jugando a una pelota, pero no querer que los demás jueguen "porque es mía!". Se van sucediendo detalles así, y acabamos en la pura guerra, porque hoy yo no te dejo esto porque tu ayer no me dejaste lo otro...  ~X(
  • Pero.. Entiendo lo que dices vicky, cuantas cosas trata la mayor con delicadeza y cuan poco sensible es el pequeño..
  • Y así con cualquier niño del parque. El otro dia le cogieron un peluche y se lo tiraron por el agua, la tierra... También escucho esto de los niños, que tienen que compartir como algo impuesto y aprendido, pues no me cuadra que niños tan pequeños me digan que se tiene que compartir, ni que me pregunten a mi si pueden usar algo esperando la resucion "del adulto". No entiendo que pongan los padres a sus hijos cerca de otro niño esperando que compartan e interactuen porque así tiene que ser y aprenden a socializar a jugar juntos. Hay toda una manipulación e intención detrás del compartir que no comparto, así como no comparto el mío y lo tuyo...
    Así que supongo que es lo que decís. Se puede apreciar alguno objeto, intentar que no se rompa...
  • editado enero 2013
    creo que no debemos confundir estas cosas. dejar que otro use todas las cosas "como si fueran suyas" porque "las necesita" no significa que pueda destrozarlas o perderlas.


    El extremo de asumir la propieded fue de mi sobrino, cuando con 5 años al nacer su hermano el le "prestó" la teta de su madre, diciendo que esa teta, esa fabrica de leche era SUYA y que el nuevo solo la usaba con su permiso.
    :O
  • editado enero 2013
    el caso de prestar un coche, como cuenta Yvonne, o prestar otras cosas de valor, que nos han costado esfuerzo no es tan sencillo y por cierto, no siempre sale bien. Y aún así esa es una opción de vida, un enfoque, uno es como es y este riesgo lo tiene que asumir como tal.
    lo mismo los niños, supongo.

    ¿obligar a compartir? nunca
    ¿quitar de las manos? ¿juzgar? ¿sermonear? tampoco
    no hace falta
    basta con ser generosos con ellos para que ellos sean generosos.
  • Si claro, y tan generosos que son. Pero necesitan su tiempo para ver, comprender y vivirlo por ellos mismos. Comprender también como funciona a su alrededor y porque.
    A mi no me basta con decir que todo es de todo y actuar de tal forma. Tengo que aceptar que no todos funcionamos así, comprenderlo y respetar lo. Entonces, cada uno vive lo que tiene que vivir y se entrega, da, es amoroso.
Accede o Regístrate para comentar.