Desde la absurda batalla de la escuela pública

editado enero 2013 en Plaza Mayor
Llevo un montón de tiempo sin escribir aquí y lleva un tiempo apeteciéndome y necesitando de ustedes. No sé por dónde empezar... Este trimestre que termina ha sido distinto para mí. Desde que sé cuál es exactamente el lugar que la Administración me hace ocupar y desde que sé que tamaña tarea policial, de fiscalización y represión me es ética y orgánicamente imposible, me siento mejor. Y aunque es imposible hacer mucho en esta maraña infernal de los institutos, sí han ocurrido algunas cosas importantes, al menos para mí, para sentirme menos indigno cuando me levanto muy temprano y me miro cansado en el espejo y regreso después, a las tres, para reencontrarme con mi hija y mi mujer.
En primer lugar y casi al mes de empezar el curso, una niña de 1º de ESO -12 años- me contó un poco por escrito aprovechando un ejercicio literario de clase su particular infierno familiar. Después se explayó oralmente. Imagínense: divorcio, madre desquiciada y con exceso de horario laboral, padrastro inhumano, broncas permanentes; y ella, víctima de castigos, gritos, amenazas, etc. Estuve dudando, pero al final seguí el deseo de la niña, que era no contárselo absulamente a nadie. Parece que está mejor, sigue contándome las broncas violentas, pero ya con más aplomo, parece que con menos culpa.
Después, hace unas semanas, apareció otra niña, algo mayor -14 años-, pero con parecidas experiencias. Padre drogadicto y maltratador, madre cómplice... En fín, es curioso que después de 8 años ejerciendo la docencia (la indecencia) sea justamente ahora cuando empiezo a resultar una especie de tabla salvavidas (qué presunción, ¿no?) para estas chicas, justamente ahora que yo he tomado conciencia de mi propio maltrato. Y sí, no estoy seguro de hacerles algún bien, pero yo me siento bien cuando me hablan.
Por otra parte el cada vez más amplio equipo de redacción del periódico "extra-oficial"del instituto, que se supone, coordino (además del grupo incipiente de radio), si bien no produce mucho y malcubre los pocos acontecimientos del centro, se ha empezado a convertir desde hace tiempo (a pesar de que es solo la media hora del recreo y con mil obstáculos de la dirección) en un lugar donde muchos de los chicos y chicas excluidos que son víctimas de la exclusión del resto de los compañeros por un motivo u otro (porque son pobres, sí porque son pobres, pues el niño que es pobre pobre viste distinto, huele distinto, mira distinto, habla distinto... pero también los que son "raros", los que son tímidos, los que son "feos", los que están en ese asco de las aulas de pedagogías terapeútica, antesala del estigma; los que les gustan otras cosas, los que no tienen soltura con los chicos o con las chicas, los que no hablan en clase, de los que se ríen en clase, los que son el objeto de mofa, de los que se dicen que son Asperger, o que dicen que viven en su mundo) han encontrado allí su lugar, donde hablan, donde se ríen, donde no cumplen órdenes, donde no se les juzga ni se les mira raro, donde se abrazan un montón porque necesitan calorcito, donde los recién llegados se acoplan también rápido al abrazo y a la broma sana. Ese lugar me hace sentir bien, porque no había mucho plan y yo no lo pretendí, pero se ha convertido en algo con mucha humanidad y con muchos proyectos, aunque no se lleven a cabo, pero los chicos son felices imaginándolos.
También me ha hecho sentir bien mi intervención a favor de los chicos prestándoles mis clases y mi apoyo para que hablaran y se desfogaran por los compañeros expulsados en este último tramo del trimestre en el que el "aparato" además de freirles a exámenes, deberes y apuntes les exigen fiel obediencia; pero claro los chicos buscan su esparcimiento... Después tuve que aguantar la llamada al orden de la dirección "porque me estaba metiendo en algo que no era de mi incunvencia", pero miren, yo prefiero el sincero agradecimiento de los chicos "por haberles escuchado". Qué triste a estas alturas, ¿no? Qué patético (y qué placer sádico por mi parte) ver a la jefa de estudios acorralada por los chicos cuando conseguí que se prestara a hablar con ellos después de una de las expulsiones, tenían que ver a una de las alumnas soltarle que no le levantara la voz (siempre el mismo rollo amedrantador de aplastarte con la voz elevada, como los militares) que ella le hablaba con educación (cuán cierto). Pero triste también fue comprobar que la totalidad de los chicos ya han interiorizado lo esencial del sistema, que lo de las expulsiones es algo puntual que no invalide el castigo, ni las notas, ni la falta de claridad democrática, ni los horarios...
En fín, de momento les dejo y espero volver a escribir aquí y a las personas con las que tengo mensajes pendientes (¡no me olvido!).
Un abrazo y muchas gracias a todos los aldeanos de CEL

Comentarios

  • Guau, Santiago, a mi me has llevado de la mano a ese lugar, y a todas esas experiencias. Lo describes con tanta sensibilidad y emoción que emocionas profundamente.
    Yo solo quiero animarte en este camino y como bien dices, solo porque un par de chicas tengan con quien hablar, y todos los que se sienten mal, un lugar dónde compartir, es imprescindible tu ayuda. Fuerza y salud!
    >:D<

    (leyéndote me he acordado de este par de canciones y de esste par de cantantes, espero que os guste!)




  • Gracias por tus ánimos. Me haces sentir francamente bien. Un abrazo a ti, a Julio y a los tres soles.
  • ¡¡¡ Olé !!!

    :)>-

  • Santiago, gracias mil por compartir estas experiencias, me emocionas cada vez que escribes, me gustaría verte más en CEL porque necesitamos gente  como tu que de testimonio de que desde dentro también se puede hacer algo.
    gracias por estar del lado de los niños (y niñas ;) ), de todas las edades. >:D<
  • editado diciembre 2012
    La mayor parte de nosotros tenemos un pie o los dos en el engranaje del sistema (educativo, cultural, social, económico). Y ejemplos como el tuyo demuestran que podemos dignificar nuestra presencia en ese engranaje.
    Claro que hay quien cree que nos queda el recurso de abandonarlo todo...¿de verdad?
    Animo!
  • Gracias por compartir lo que estás haciendo. Es esperanzador ver que esde dentro se puede también intentar.
  • Ojala todos los maestros se dieran cuenta de lo importante que es respetar (no sólo a los grandes, sino también a los pequeños), sepan escuchar a los alumnos, apoyarlos y no sólo los maestros también los padres, abuelos, tíos, por que aquí también en el pueblo hay algunos padres que parecen que tienen encarcelados a sus hijos para que sigan estudiando. Si sólo se dieran cuenta de la vida llena de obligaciones por las mañanas en la escuela como para seguir con obligaciones por las tardes en sus casas. No entiendo a esos padres que sólo se sienten orgullosos  de sus hijos cuando estudían todo el día.

    Tendrías Santiago que darles clases particulares de respeto, empatía y seguro que muchos otras cosas más a todos esos maestros que se sienten superiores a los alumnos.
  • Santiago, imagino lo duro que debe resultar estar sólo entre tanta indiferencia. Afortunadamente de cuando en cuando aparece alguien cómo tú en la vida de algunos niños o adolescentes. Yo tuve la suerte de conocer a unos pocos en mi adolescencia que hicieron que no diera por perdidos a todos los adultos. En nombre de esos chicos te doy las gracias.

    No te has planteado ofrecer charlas para profesores?
  • Yo tuve la suerte de conocer a unos pocos en mi adolescencia que hicieron que no diera por perdidos a todos los adultos.
    ¡Anda! Me gusta tu teoría. ¿Será que yo no tuve a nadie así la razón por la que yo si?
  • y ahora que a Santiago ya le queda claro que le apoyamos
    ¿os apetece hablar del buen maestro o buen mercenario que haga que eso no pete del todo, como los curas obreros han salvado a la Iglesia?

    los buenos que están dentro del sistema sosteniendolo y convenciendo a la gente de que se puede compatibilizar las cosas de la vida con las cosas del mundo ¿hacen lo que pueden y menos mal? ¿hay buenas escuelas, buenas pedagogías, buenos enseñantes? ¿os apetece que lo hablemos?
  • A mi me parece un tema muy interesante. Creo que lo mejor, desde dentro, sería decirles la verdad a los niños y no aplicar pedagogías dulces, vamos como en casa. También los padres podemos caer en educar dulcemente.
  • Me parece un tema extraordinario, Anna, y que a mí me trae de cabeza. En cuanto pueda intervengo. Un abrazo a todos y gracias.
  • Mmmm, no sé, Anna. Soy radical en esto cuando alguien me habla de esto. El sistema habría qué abolirlo, lo tengo claro. Pero mientras exista, me alegro saber qué hay personas humanas que descubren a otros que hay otra forma de hacer las cosas, aún desde dentro.
    Radicalismo sí, pero siempre con matices, jeje.
  • Hace tiempo me preguntó un padre si la escuela del pueblo era buena, yo le respondí: depende de lo que quieras para tu hija. Él no supo que decir y entonces yo le dije como era la escuela (clases, horarios, recreo, poco niños al tratarse de un pueblo, como eran los maestros fijos y algunos otros detalles). Cuando terminé le dije que yo no quería eso para mis hijas.

    Si creo que haya buenas escuelas, por supuesto son alternativas y un buen ejemplo para mi es Summerhill o incluso otras escuelitas que he visto por internet.

    Si te refieres si hay buenas escuelas convencionales, yo creo que no hay, pero dentro de las escuelas convencionales si creo que hay buenos maestros, y cuando digo buenos maestros no me refiero a maestros que sepan dar bien las clases de matematicas, o legua, etc, sino maestros que sepan transmitir cariño, que sepan escuchar y que quieran hacer las cosas de diferente manera dentro de sus posibilidades. Una de las cualidades que debería tener un buen maestro es saber escuchar, y realmente eso no se aprende en la universidad.
  • vicky, para mi esa definición que das es la de buena persona (en el buen sentido de la palabra ;) y de buenas personas hay entre los maestros, entre los médicos y puede que hasta entre los funcionarios de defensa. Pero es como un sorteo y claro, muchos de nosotros no jugamos a la ruleta con la educación de nuestros hijos.

    +

  • editado diciembre 2012
    Además, está por ver si además de ser buenas personas actúan consecuentemente aun.a pesar de que el sistema es malo y también hasta donde pueden actuar sin ser sancionados o sufrir moving.
    Creo que en la mayor parte de la profesiones hay quien las dignifica, quien simplemente la ejerce con mediocridad y quien las pervierte. Y me temo que predominan los dos últimos casos.
  • editado diciembre 2012
    Conozco a muchas buenas personas y cariñosas con los niños que son muy educadoras y moralistas con los niños. Creen que lo hacen por el bien de los niños, pero a mi no me gusta.
  • Si, estoy de acuerdo con que hay muchas buenas personas subyugadas al régimen de lo correcto. Pero como he escrito unos post más atrás, insisto en el papel podemos hacer, dada la participación que la inmensa mayoría de nosotros tiene en el sistema no sea un mero sostén del mismo (ya que no creo en que pueda generar cambios reales en él), sino que atenue su efecto sobre nosotros y sobre quienes nos rodean.
  • wau Santiago, das a estos niños un poco de amor propio, un espacio de libertad, me has emocionado... Cuantos otros estarán sufriendo, creyendose bichos raros y que no sirven para nada, ni para ser queridos.
    A también me gusta Summerhill, Sudburey valley school, y seguramente otras de este tipo, pero no creo que sean necesarias ni algo positivo para quien no necesite dejar a sus hijos para trabajar o tener un poco de tiempo libre. Estoy con Carmen y el sistema abría que abolirlo, y pensar en nuevas maneras, un mundo asequible para los niños, hecho en función e ellos, a su alcance..
  • En efecto y como muchos apuntan por un lado y por otro, es imposible cambiar absolutamente nada. Es un poco como lo que decía García Olivo que era amable y no calificador con los chicos porque no podía ser de otra manera. A Algunos lo otro, lo común, lo de ser un ogro o intentar serlo, no nos sale. Y con lo del movin, miren, han machacado literalmente la página que manteníamos el de plástica y yo con los chicos. El alumno-técnico (yo no sé explicarlo bien en términos informáticos) da fe de que se ha hecho desde el Gobierno de Canarias. Parece como de locos, ¿no? Un psiquiatra volvería a decir que tengo trastorno delirante, pero es cierto, lo juro, es completamente cierto. Los chicos ni se pueden imaginar que, evidentemente ha habido órdenes explícitas, no ha habido otra (es también la teoría de mi colega), de la dirección (de parte de ella) para eliminarla. No queda ni rastro, la dirección te envía al servidor. En el sindicato también corroboran la teoría. No hay otra posibilidad. Hoy hemos tenido reunión con los chicos y era increíble el apoyo. El respeto a los turnos de palabras era absoluto. En principio tienen ganas de hacer más y mejores cosas. En un sistema tan absolutamente podrido, alienante y demencial, hacer algo que tenga que ver remotamente con la institución académica sin que te pongan al menos un positivo o medio punto más es ya un milagro. Lo dice el de plástica: es un milagro.
    De todos modos estoy con todos ustedes: no se puede hacer nada de nada. Es mejor no estar. Y el profesorado casi en su mayoría sufre de una alienación muy superior a la de oficios normales y corrientes en los que se vende o se hace algo. Estoy un poco obsesionado ahora con esto de hacer realmente algo, no este mero tráfico lamentable de chantajes y emociones inducidas, de segregaciones y falsos rescates (¿se pueden imaginar que en una asamblea de profesores de la pública en Lanzarote, se decía de poner un 10 a todo el mundo como medida de protesta y la mayoría "comprendió" que esto era perjudicial para los que deben suspender y así ser ayudados por las medidas de apoyo que el sistema va recortando? Es un disparate. ¿Quién no puede volverse loco aquí?). Yo creo que hasta un guardia de seguridad tiene que manejar un vocabulario más amplio y exquisito que el que se maneja en las sesiones de evaluación, que consta de únicamente: vago, (muy) trabajador, listo, flojito, gandul, gandula, justito, buen niño/a, y creo que no se me olvida ninguna. ¿Algún padre en su sano jucio, sin en realidad supiera esto, metería a su hijo en un cole?

    Seguimos.

  • ^:)^ ^:)^ =D>
  • Pues por la información que a mi me llega, me temo que hay muchos padres que no están en su sano juicio, es mas apoyan el sistema, por lo menos a mi me lo parece, cuando están pidiendo deberes y aplaudiendo en las reuniones porque hay deberes. Es que a mi ese tema me parece brutal.

    Santiago, estoy segura que los muchachos agradecen tu interés.
  • Si es cierto Montse, algunos padres no están en su sano juicio. Me contaron que en una reunión con una de las maestras del colegio del pueblo, algunos padres pidieron a la maestra que mandara más tarea a los niños por que la que mandaba la terminaban pronto. 
  • A lo mejor a todos nos vendría bien una deriva en este punto sobre la definición de "sano juicio"? porque lo habitual en estas esferas es que "sea de locos". ¿realmente los padres miran para sus hijos? (ya no digo el difícil trabajo de meterse en su piel, solo mirarlos...).
  • Santiago, ¿dices que os boicotean el trabajo desde las mismas instituciones, personas que cobran sueldos para cuidar de los chicos en las escuelas y ahora les funden su esfuerzo??

    por lo otro pues, yo , claro, vengo de la familia de maestros y profes y aunque no quiero que se me contagie alguna vez enseñé a algunos, pero claro, nada que ver con una escuela, y un trabajo continuo. era enseñar habilidades concretas, no educar ni exigir nada. y eso que hice tampoco es tan malo, todos lo hacemos por dinero o sin el todos los días.
    y luego escucho y leo a los antipedagogos y a las victimas de las pedagogías y creo que se debería abolir todo tipo de actividad que atente contra las personas, sobre todo los menores y allí situo yo la educación de los demás.
    un poco provocadoras, reconozco, las palabras de Pedro García Olivo cuando habla de su propio papel de sostener el sistema, y recuerdo un post en CEL en el que hablé de guardianes, a mi me parece que finalmente los buenos profes hacen de guardianes también. Como dice Santiago no es igual la responsabilidad de un maestro que de otras profesiones dentro. el maestro no enseña la resistencia,  enseña la obediencia, y no hace muchos días también salió la noticia que un maestro no podría hablar mal de la administración a sus alumnos, que sería multado.



  • Es desesperante ver como los profes hablan de sus alumnos. que tristeza Santiago, tener que vivir eso cada dos por tres. Un abrazo grande para ti
    >:D<
  • Montse, sí, "brutal" es la palabra.
    En Su sano juicio, esa expresión la uso a menudo últimamente. Y no, no conozco a muchos que lo estén.
  • Otro abrazo Santiago! No debe ser fácil tu papel en la escuela, pero veo tan importante que hayan personas como tu...
  • editado diciembre 2012



    Coíncido en los comentarios de que hay profes autoritarios y que también hay familias autoritarias. Y que por desgracia toca vivir, en todas los estamentos, en todas las facetas de la vida, en algún momento con estas actitudes.Espero que cada día somos más las personas que dejamos de ostentar nuestra autoridad y nos pasamos al lenguaje del amor. De que y cuantas condiciones dependerá esto? 


  • un artículo de Santiago sigiendo a este hilo publicado en la revista Tahoma:

    http://www.tehura.es/index.php/component/content/article/22-articulos/articulos-de-opinion/81-resaca-verde


  • editado enero 2013
    RESACA VERDE

    En homenaje a Agustín García Calvo, a John
    Taylor Gatto, a John Holt, a Pedro García Olivo, a CEL y a todos los que
    luchan por la libertad, el respeto y la dignidad de los niños.
    Observamos la marea verde de camisetas verdes y de ya casi almas y
    consciencias verdes que luchan contra los recortes educativos, y no
    dudo de las buenas intenciones, pero a algunos –profesores, madres,
    padres y estudiantes- nos cuesta muchísimo trabajo comprender que haya
    tantas personas empeñadas en que se invierta tanto dinero en una
    institución –la educativa- que hace tanto daño a nuestros niños y
    adolescentes. ¿Daño? ¿A nuestros hijos? ¡Pero si es un derecho, una
    conquista social! ¡Los niños van allí a aprender! ¿Dónde lo harían si
    no? Sí, no dudo que para muchos éstas serían las indignadas preguntas
    que se harían ante la afirmación de que los colegios y los institutos
    son dañinos, pero lo cierto es que muchos no podemos seguir defendiendo
    una institución que somete a nuestros niños y adolescentes al estrés de
    continuos controles de calidad (internos o externos, qué más da) en
    forma de exámenes y trabajos forzosos que los niños casi en ningún caso
    han decido hacer, pero que culminarán todos ellos con su correspondiente
    y exacta calificación; no podemos seguir defendiendo a una institución
    que separa artificialmente el conocimiento en asignaturas, que separa a
    los niños en edades, así como en castas –tercero, tercero de
    diversificación (el de “los cortitos dóciles”, para qué engañarse) y
    tercero bilingüe (vil estratagema para separar a los repetidores de los
    “capacitados”)-; una institución  que marca a fuego a los niños con
    “necesidades especiales”, necesidades siempre del sistema, nunca del
    niño, pues no hay nada especial en que cada uno tenga sus propias 
    motivaciones y su propio ritmo de aprendizaje; una institución que
    promueve el diagnóstico masivo de síndromes (TDH, TDA, Asperger) para el
    cabal funcionamiento de la industria farmacéutica; una institución,
    sufragada con el esfuerzo de todos (recuerden: “Escuela pública, de
    todos y para todos”) que segrega, que estigmatiza, que traumatiza, que
    reduce a niños y adolescentes al abstracto valor de un número entero (1,
    2, 4, 5, 6, 7…), mecanismo perfecto, redondo, para llevar a cabo una
    temprana selección de personal, de manera que cada niño vaya asumiendo,
    ya desde pequeños, qué lugar ocupará el día de mañana en esta sociedad
    injusta, clasista y segregadora (“Que no recorten tu futuro”, reza el
    lema de algunas camisetas verdes), así, de adultos, ya no podrán
    extrañarse ante el injusto reparto salarial entre los trabajos
    especializados (ingenieros, abogados, profesores, médicos) y los no
    especializados (limpiadores, cajeros de supermercado, mozos de almacén),
    y su indignación irá dirigida contra los desajustes puntuales –nunca
    estructurales- del reparto (¿cómo es posible que un ingeniero gane menos
    que el concejal aquel que no tiene ni el graduado en ESO?; ¿te parece
    normal que el constructor aquel se haya hecho rico y ni siquiera fuera
    capaz de sacarse el Bachillerato? Títulos y dinero: ecuación perfecta).
    Sí, muchos sentimos una inmensa nausea y repugnancia ante quienes
    enarbolan la bandera de la educación pública, como si con ello
    estuvieran del lado de la justicia y la equidad social, pues en verdad,
    insistimos, no hay sino la faz destructora, aniquiladora, de una
    institución que rapta obligatoriamente y desde temprana edad a nuestros
    niños con la inconsciente complicidad de sus madres y padres, no hay
    sino el siniestro engranaje de una institución que legitima la amenaza
    (¿qué mejor manera de mantener a treinta niños o adolescentes encerrados
    y sentados que el uso de imperativos del tipo “cállate o llamo a tus
    padres”, “siéntate o te pongo un parte”, “estate quieto o llamo a
    dirección”?), que convierte en pedagogía y, por tanto, en ciencia, el
    insulto a los menores, pues calificativos como “gandul”, “flojito”,
    “cortito”, “caradura”, “mentiroso”, “no hace nada”, “no sabe nada”,
    “está en clase como un mueble”, “es una mala influencia para los demás” o
    “no llega”, son de uso habitual y casi exclusivo (la imaginación
    didáctica no da para más) entre maestros y profesores a la hora de
    “evaluar” a sus alumnos en las denominadas “sesiones de evaluación”,
    auténtico homenaje trimestral al aburrimiento administrativo, a la
    rutina, a la ineptitud, a la inhumanidad, a la burocracia y al bostezo
    más profundo.

    Además, quienes defienden y justifican las
    instituciones educativas de nuestra democracia han de saber que éstas
    tienen muy poco de democráticas, insertos como están todos sus
    protagonistas en la cadena del poder: los ministros obedecen las
    directrices de la UE y, por ende, de las necesidades de producción
    capitalista, para mandar sobre los consejeros autonómicos, que obedecen a
    aquellos para mandar a su vez sobre los inspectores territoriales y de
    zona, quienes azuzan, por su parte, a los directores de los centros,
    representantes hoy de la Administración ante los profesores, que
    apremian y subordinan a sus alumnos para cumplir con las exigencias del
    programa, por lo que no es de extrañar que esta presión sea uno de los
    factores desencadenantes del hoy tan de moda Bullying escolar, que no es
    sino la reproducción por parte de los niños de la violencia escolar y
    familiar que sobre ellos se ha ejercido.
    Pero, ¿en verdad es
    necesario todo este “tinglado burocrático” para garantizar el “derecho a
    la educación” de los menores? No lo sabemos, pero lo que sí es cierto
    es que a los niños cada vez se les somete a edades más tempranas (7 u 8
    años) a la fiebre fiscalizadora y evaluadora de los docentes: nota por
    exámenes, nota por libreta, nota por comportamiento, nota por atención
    en clase, nota por interés, nota por trabajos de aula, nota por trabajos
    de casa, nota por trabajos en grupo, nota por trabajos individuales… 
    Nota, nota, nota, nota…. Y luego se extrañan los profesores de que a los
    alumnos sólo les interese la nota.
    También sabemos y podemos
    comprobar cómo la institución ha convertido las escuelas en cuarteles
    (¿fueron alguna vez otra cosa?) y después en prisiones donde los niños
    sueñan con ser algún día presos para poder moverse libres en su celda,
    siempre más grande que un pupitre; pobres niños, obligados a estar
    sentados durante horas en sillas de madera que atrofian sus músculos;
    pobres niños, obligados a estar callados, obligados a estar atentos,
    obligados a participar cuando lo mandan, obligados a cooperar cuando
    otros lo estiman conveniente, obligados, casi siempre, a tener que estar
    “a lo suyo”; pobres niños, que sueñan con poder distraerse libremente
    como hacen los presos en sus celdas, que sueñan con poder mirar
    libremente el mundo desde la ventana del aula como imaginamos que hacen
    los presos cuando miran desde las ventanas de sus celdas; pobres niños,
    que sueñan con no tener que andar demostrando a cada momento que son
    buenos alumnos; pobres niños, a quienes no se les deja ser simplemente
    niños. Y pobres también de nosotros, profesores y padres “disidentes”,
    obligados por imperativo  legal a mantener a los niños encerrados y en
    orden, obligados a escolarizar a nuestros hijos, mientras soñamos en una
    marea verde (o de cualesquiera otro color) que, al margen de
    presupuestos, luche por una sociedad más libre y “desescolarizada”, en
    la que los centros públicos (no del estado) estén verdaderamente
    abiertos al libre aprendizaje (no a la obligada enseñanza y
    fiscalización de los conocimientos) de niños, adolescentes, jóvenes y
    adultos.

  • :((

    Gracias por el articulo
  • no sé como es que Santiago no viene a divulgarlo por aquí y tengo que ser yo ;)
  • Yo tampoco lo se, tal vez tenga miedo de que le descubran. >-)

     

    Es un artículo muy muy muy bueno! , mejor dicho. A mi me gusta mucho mucho mucho!

    Hacía tiempo que tenía ganas de leer algo así. Más.... quiero más....

  • Espectacular artículo Santiago
  • Hola a todo el mundo. Siento no haber metido este artículo en el foro. Al final se me olvidó, pero dudé por inseguridad. Ahora quiero abrir un blog (cuando aprende a hacerlo) con cosas y vivencias a pie de aula. No sé qué pasa con la escuela, la verdad. El que lleva la revista, que es amigo mío, dice que sí pero que gracias a la escuela yo estoy donde estoy. Y la verdad es que no sé dónde estoy. Sí, en una isla, geográfica y personalmente. De todos modos, en esta isla empieza a nacer algo que no sé muy bien qué es pero que yo enfoque por el lado de madres, padres, niños y adultos en espacios desescolarizados. De momento, Nora y Estrella van los viernes por la mañana a un sitio muy bonito para hacer un huerto ecológico. Yo he estado algunos días en vacaciones y me ha encantado. El 20 se proyecta un encuentro con más. Hoy me he reunido para preparar y ha sido un poco deprimente porque entre "otros" había un aire poco optimista. Vi toda la charla que puso Anna de Pedro García Olivo y me encantó. Me gustó mucho lo que contaba de las tribus, concretamente, de cómo los niños iban con los padres al trabajo del campo. Conectaba con lo que estaba sucediendo (un poquito) aquí.

    Un abrazo
  • Podría hacerme fotocopias y repartirlo por la calle. Condensa casi todo lo que aquí y en otros foros se ha expresado sobre la escuela y sobre el sistema que la sustenta.
    Estoy seguro de que este artículo nace de una necesidad, que, desde una situación bien distinta, compartimos much@s, pero gracias, Santiago, por expulsar la bilis de forma tan lúcida y elocuente.
    Sabéis? Hoy, a raíz de una conversación con mi compañera, me he dado cuenta de que estoy en un momento en el que no me apetece dar muchas más vueltas a las cosas, sino ser expeditivo; actuar.
    Y expresarse y difundir nuestra visión de las cosas con seguridad es una forma de hacerlo.
  • gracias, Santiago, por expulsar la bilis de forma tan lúcida y elocuente. 
    Suscribo lo dicho por Alberto. Excelente artículo, Santiago. 

    Entiendo lo de la isla, la verdad es que desescolarización mental aún es un bien escaso, ¿eh? me he imaginado pasándoselo a mis amigos profes y sé que no iban a entender nada... igual un día hago la prueba a ver qué pasa...

  • Acabo de leer este hilo entero.

    No se quien es Santiago, ni de donde es, ni si se conecta a menudo........... Pero digo lo que Rut, Sara, Alberto..... excelente articulo Santiago!!!!

  • Gracias por subirlo. Se me pasó en si día la lectura del artículo. ¡Genial Santi!
  • De nada Ana :x
  • Y sí anamor, yo también que voy siguiendo tu caminito de hormiguita, gracias por llevarme por estos caminos tan bonitos de CEL.
    No sé qué tiene Santiago que cuando le leo se me mojan los ojos...
    >:D<
  • De nada Ainhoa!!

     

    >:D<
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