coescucha

editado diciembre 2012 en Plaza Mayor
Hola leí hace años el libro "Cuidate Compa" de Eneko Landaburu, algunas de sus ideas me parecieron interesantes por novedosas para mi. El libro se lo cambié a una amiga por otro y ya no cuento con él. Se que está colgado en scrib. En esta entrevista que añado hace una pequeña referencia a esto de la coescucha me ha parecido interesante aunque difícil de aplicar.  
En la charla de Gandía la ponente ponía el ejemplo de alguien que le cuenta a una amiga que tiene cáncer y ésta le contesta que en su familia hay algún caso y que tal y cual, sin llegar a saber que siente o que necesita la otra persona , qué está buscando al contarle sobre su salud. A veces no elegimos adecuadamente los lugares en los que querer desahogarnos , a veces no es el momento, a veces no hemos pedido "permiso" para ello y la otra persona no está preparada para ampararnos. 
La entrevista me resultó amena y por eso la pongo. 

Comentarios

  • me lo he leído y me dí tiempo para pensar en ello y tengo que decir que no estoy para nada de acuerdo con lo planteado.
    quizá se deba a que los humanos no esperamos todos lo mismo cuando nos realacionamos entre nosotros.

    este asunto de coescucha como lo plantea el hombre no me gusta nada de nada.
    quizá allí fallo yo para algunos y no les sirvo como coescuchante, pero a mi precisamente, que en eso me guío por la intuición, me gusta todo lo contrario. Escuchar como podría escuchar un psiquiatra o un psicoanalista, no me convence en absoluto, yo en el interlocutor espero encontrar no un muro con oreja, espero una persona completa, alguien que hile lo que le cuentas con lo que el te tiene que contar de experiencias, anécdotas.

    Cuando me hablan de un problema creo que lo mejor y lo mas adecuado (no sé si "creo" es la mejor palabra) es ver que situación mía, o de otros que estén en las mismas circunstancias puedan darle pistas para ampliar su visión, para sentirse arropada. A mi me pone muy desconcertada cuando hablo a alguien y no me corresponde, me da la sensación de ponerse por encima, me da la sensación de querer solo escuchar pero sin mojarse, sin ayudar de verdad, sin mostrar sus debilidades.
    me pasó hace unos meses, no entendía porque sentía rechazo mientras conversaba con una persona y no me apetecía volver a hacerlo, y me puse a recordarlo y lo ví claro: esta persona no soltaba nada,  se colocó en posición de superioridad, de "yo soy quien es fuerte y tu eres quien es debil". Solo escuchaba y nada mas.
    Yo enseguida supe que no podía confiar y corté.

    Imaginaos, si yo tengo una discusión gorda con  mi marido o mi suegra, o algún amigo y tengo la ocasión de comentarlo con una amiga (que parece fantastico poder hacerlo) pero por otro lado solo tengo esa escucha que proponen no me sirve de nada, la escucha no se alimenta de nada, es como dos monologos separados, yo necesito diálogo, necesito que el otro empatice conmigo, que me cuente por ejemplo, que sí que me comprende y que ella también tienen muchos dolores de cabeza con la suegra y que le dice eso y aquello, y que su marido también no sé que, o que tenía hace tiempo una amiga que le ha hecho la misma jugada y que sabe lo mal que sienta eso ..
    que se yo, cualquier cosa menos la escucha pasiva.
    bueno, es una opinión, yo solo os digo que si me llamais contandome algo que os preocupa y yo os respondo y os cuento cosas y os comunico lo mío al mismo tiempo, no es porque no sepa escuchar, sino todo lo contrario, que me importais tanto que consideraría ese "hmm", y "aha", y "aaaaaah", y "hmmmm" como el peor trato a los necesitados.
    yo ante un muro no hablo, necesito diálogo para sentirme en confianza. y necesito guiarme por la intuición mientras. Y acierto.
  • solo añado que eso de elegir los lugares y momentos y "pedir permisos" para hablar de los problemas me chirría bastante también, siempre pienso en que haría el hombre de la tribu, del estado más natural, quiero pensar que cualquier momento es el adecuado cuando el otro necesita ayuda, cualquier momento y cualquier lugar es bueno.
    esperar que el otro te de su "visto bueno" a mi me diría mucho de "el otro" y probablemente no me apetecería demasiado tomarlo por confidente.
  •  También pienso que más vale una amiga que te escuche y te cuente sus experiencias a alguien distante.Anna a mi tampoco me gustan las actitudes de superioridad de la que hablas,creo que más bien es debilidad,coraza. Miedo a las emociones, a las "debilidades",con un disfraz de cara de póquer. Típica imagen psicoanálisis,me parece que no es eso. Fuerte es el que es capaz de contar lo que le pasa , lo que siente.
     Me dan miedo las fórmulas y de hecho no he practicado la coescucha como si cojiera una receta de cocina, me gustó la idea porque en mi entorno, los consejos, las interrupciones, las moralinas saltan enseguida, incluso yo me he visto actuar asi, salvo con dos o tres personas contadas. Me refiero a mi entorno más cercano no a éste. 
    Creo que la escucha es necesaria y las preguntas también, si estoy oyendo pero hay algo que me pierdo o no entiendo pregunto, o que me parece que no está teniendo en cuenta algún detalle. Puedo contarle mi experiencia, yo muchas veces lo hago, y por aqui mucho, pero aunque nuestras historias se parezcan cada una tiene unos matices que la hacen diferente o muy parecidas. Y puedo decidir copiar al otro como solución  sin plantearme si es lo que quiero yo realmente, si quiero actuar así. Es mi decisión hacerlo de ese modo pero puedo resentirme con esa persona si las cosas no me salen como a ella. 

    En cuanto a buscar el momento, también es otra fórmula, y creo que en las relaciones entre personas , las fórmulas pueden fallar, a mi un motón.  Pero al igual que organizamos comidas , encuentros y demás , darle una cita a nuestras emociones me parece bien. Eso si también me gustan los encuentros sorpresa, son una muestra de confianza que me hacen sentir que aún se puede contar conmigo.
  • Jeje, discrepo otra vez. Ahora no puedo explayarme (ay, el teclado del móvil es un rollo).
    No he oído la entrevista, que conste.
    Alguien que necesita resolver un problema y busca ayuda no está en la misma tesitura que alguien que está en un camino de reflexión-acción por así decirlo. En muchas ocasiones, responder con las propias expriencias, resulta molesto, parece una falta de tacto porque a menudo es como un pulso "a ver quién da más'. Otras, es como sí el q escucha estuviera aprovechando para trabajar sus propios asuntos, lo que en los foros se denomina "vampirizar".
  • :)) gracias Carmen, pero mejor que leas la entrevista y veas que dice este señor y luego hablamos. :-*
    a mi me parece que quien quiera contacta con un psicoanalista y allí seguro que no le interrumpen ni le cuentan nada personal en medio ;)
    yo prefiero algo más cercano, personal y muy muy humano.
    sigo pensando que no quiero hablar con muros.

    Anarosa, entiendo que según el ambiente puede ser horrible querer contar lo tuyo y que te salgan con consejos y recetas. Yo básicamete huyo de recetas, pero me encanta ver que todo el mundo puede ser "yo" y que yo puedo sentir que siempre es el momento, que si me hablan yo estoy para implicarme.  y sentir que tenemos mucho en común todos.
    >:D<
  • Ah, es un texto? No veo ningún enlace.
  • anarosa lo adjunta en el primer mensaje en pdf.

  • Será eso, en el móvil no veo archivos adjuntos.
  • Anarosa, los libros de Eneko Landaburu están disponibles en formato pdf en su web: http://www.opaybo.org/publicaciones-de-eneko.html

    La entrevista no la he leído aún (y no tendré tiempo por ahora, por eso escribo), pero leí hace tiempo lo de la coescuha en "Cuidate, compa" y justamente el otro día una amiga me decía que necesitaba algo así: quedar para hablar sin que le dieran opiniones ni consejos, sólo para sentirse escuchada. 

    Es verdad, que, ahora que lo decís (como siempre, abriendo los ojos... ;) ) fijarse en sus formulas puede resultar en una cosa estereotipada, y por tanto vacía, muerta... pero yo la propuesta la entiendo un poco como dice Carmen, o como pedía mi amiga, como un espacio en el que se te escucha sin juzgarte. Y lo de que se cree un tiempo o un espacio especiales, pues tampoco me parece mal, no sé.  

  • pero yo la propuesta la entiendo un poco como dice Carmen, o como pedía mi amiga, como un espacio en el que se te escucha sin juzgarte.
    eso yo lo doy por supuesto, que si sabes que vas a ser juzgado (o regañado, o menospreciado, o burlado) no hablas ¿no?

    y sobre eso de crear un tiempo, "pedir cita" no me convence porque me parece algo que se vuelve "obligatorio" como si no pudiera ser guíado por el deseo del momento, la espontenedad, la intuición, sino planificado como una cesarea.

    por otro lado es curioso, que pongamos como idea principal solo querer "ser escuchados", porque lo que más me encuentro es todo lo contrario que decís, personas que viene porque suponen que les darás una receta, un consejo, una pista al menos, que saldrán "con algo".

    se trate de enfermedades, de niños, o de amores.
    es más bien algo excepcional encontrarse con alguien que diga "soloquiero una oreja".
    Lo que dice Carmen de vampirizar, creo que es otra cosa, es un extremo de no dejar hablar al otro, solo monologar, aprovechando la ocasión y claro, yo no hablo de eso, sino de un diálogo basado en un tema que preocupa a ambos. por algo, digo yo, te han escogido a ti ¿no?


  • Creo que depende de quienes son los que hablan y escuchan, de la magnitud y profundidad del asunto, del momento. Posiblemente sean válidas ambas propuestas. En cualquier caso soy de la opinión de que nunca, NUNCA debe prevalecer el método o la teoría a lo humano. Ni tampoco nunca, NUNCA se debería rechazar una opción.
  • La césarea me parece un buen ejemplo,en algún caso salva la vida pero utilizada de manera automática es perjudicial,como casi todo depende del uso.
  • A mi me pasa como a Anna, que no me gusta que solo me escuchen y no me cuenten nada. por eso no me gustó mucho lo de la terapia porque esparaba que se me dijera algo. Eso de hablar sola y que los demás no opinen no lo entiendo. Se que hay gente que busca eso, solo soltar, pero a mi me hace sentir mal soltar lo mío y que no pase nada detrás. Otra cosa distinta es eso que decís de vampirizar, que no te dejen hablar o que sientas que ni te escuchen. A mi me gustan mucho las conversaciones con una amiga en las que ambas nos interrupimos sin ningún problema porque algo nos sugiere otra cosa pero luego retomamos el hilo. Me gusta esa forma espontánea de hablar y me siento escuchada.
  • De nuevo en este punto difiero. No es lo mismo charlar informalmente e intercambiar con una amiga que un proceso terapéutico. Allá cada cual verá sí siente o no la necesidad de salir de un bucle psicológico, sí cree que sus problemas emocionales mejorarán con conversaciones amistosas o no.
    No puedo remediarlo :D, soy "fan" desde hace décadas de este enfoque (aún no he podido leer el pdf!):
    http://es.m.wikipedia.org/wiki/Psicoterapia_centrada_en_el_cliente
  • si precisamente no se trata de terapias Carmen, ene ste caso es justo lo contrario, el autor dice no dejar la salud mental en las manos de los profesionales, habla de coescucha entre amigos.


    FRAGMENTOS:

    «Auto» es una palabra griega 
    que significa «mismo». Cuando prestas atención
    a   tus   pensamientos   y   sentimientos,   cuando   los   pones   en   palabras,   por   ejemplo

    escribiéndolos   en   un   papel,   eso   puede   resultar   una   “auto­escucha”.  Cuando   lo
    compartes con otra u otras personas, y cuando es reciproco, seria co­escucha, escucha
    cooperativa. Me escuchas y luego te escucho.

    La co­escucha trata de ordenar esa necesidad que tenemos de ser escuchados.
    Si  hablamos al  mismo  tiempo no nos escuchamos.  Así  que hagámoslo por  turnos.
    Primero una persona hace un esfuerzo por  expresar   lo que  lleva dentro y  la otra

    persona trata de estar atento y aguantarse las ganas que le vengan de hablar de cosas
    parecidas que a el le han ocurrido. Y luego se cambian los papeles.  ¿Con que fin?
    Con el fin de ayudarse a sentirse mejor, y asi pensar mejor y solucionar mejor sus

    problemas.  La civilización actual   favorece el  aislamiento,   la  incomunicación y el
    sálvese  quien pueda   (individualismo).  La   co­escucha   es  una   contradicción  a   esta
    tendencia  imperante.  Que dos seres humanos se miren a  los ojos y se digan:  “Me

    ayudas y luego te ayudo” eso es ya mucho. Es llevar la democracia participativa al
    terreno de la salud mental. No dejar que la salud mental sea monopolio de médicos,
    psiquiatras y psicólogos.
    No te equivocas. La co­escucha la fuimos a aprender a Buenos Aires a finales

    de 1987.  Pasamos nueve meses. No se decirte si es verdad eso de que los argentinos
    sean buenos habladores.  De  todas  formas no  todo es cuestión de hablar.  A veces
    hablamos  mucho   para   evitar   expresar   sentimientos   que   nos   incomodan.  A  veces

    necesitamos mas romper a llorar que hablar y hablar. Decir “me siento triste” ya es un
    gran paso. Y mucho mejor es expresarlo a través de gemidos que salen por la boca y
    lágrimas por los ojos. Si eso en lugar de hacerlo a escondidas, lo hacemos ante las

    muestras de acogida y aprobación de otra persona, mejor que mejor. Es sabiduría que
    traemos incorporada desde el nacimiento. Para que funcione hace falta un mínimo de
    condiciones: pedir permiso, buscar el momento y el lugar adecuado,…
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