Pequeñas (o grandes) liberaciones

editado enero 2013 en Plaza Mayor
Quería abrir este hilo para que quien quisiera pudiera comentar aquellas sensaciones de liberación que haya experimentado en su vida. Pueden ser gestos o grandes proezas personales, en realidad la magnitud del evento solo depende de quien lo vive, y de lo que represente para si mismo su hazaña. 

Yo quería abrir el tema con una pequeña gran liberación que he experimentado hace unos meses. He desterrado para siempre de mi muñeca la presencia de un reloj de pulsera. Es curioso, pero para mi supone todo un avance, algo que no me había planteado nunca. Desde que tengo uso de razón tengo un reloj en mi muñeca, de niño me compraban relojes carísimos que nunca jamás duraban mucho porque los destrozaba con el sudor, el polvo y el barro. Pero rápidamente el reloj era repuesto. El caso es que ahora me viene a la mente la tensión del horario cuando salía con algún amigo y tenía que llegar a una hora concreta a la casa. ¡¡ Como contaba los minutos de mas !! y claro, la bronca era segura porque no tenía ninguna excusa, tenía un reloj. 

Curiosamente he seguido manteniendo la costumbre por inercia, sin planteármelo siquiera, era algo práctico y punto. ¿Es solo eso?. Recuerdo que en el encuentro de este verano Marta me preguntó la hora y me dijo algo así como "el hombre a un reloj pegado" y se me quedó grabada esa frase imagino que no solo por su relación con el texto de Quevedo ( erase un hombre a una nariz pegado...... ) sino por lo que me retumbó por dentro. Años y años y años de sumisión a un objeto que tiene como objetivo controlar mi libertad. La esclavitud al horario me costará un poco mas de tiempo liberarme de ella pero de momento he empezado por quitarme mi reloj de pulsera. 

Así que Marta, para ti va dedicado este estupendo texto de Cortázar:

Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj.
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
 

Comentarios

  • Buenísimo este texto, mil gracias Paco. Guau... (me has dejado sin palabras, y mira que es difícil, jajaja). Sobre las pequeñas y grandes liberaciones, medito y vuelvo!
  • Yo hace años que no lo llevo, no recuerdo porque. Un motivo podría ser que afecta al propio ritmo debido a la batería que lleva (no es el caso de los automaticos), pero creo que hay algo mas.

    Controlo la hora a través del móvil u otros relojes, pero estos tienen que estar a la vista, así que en muchas situaciones no controlo la hora y pasan las horas en agradable charla o paseando o ....

    Y me cuesta que Aaron lleve uno, le voy dando largas, me pregunto ¿realmente le hace falta?

    En cuanto a mis liberaciones ahora mismo no se, meditare y volveré.
  • En febrero cumplo 44 años, hace media vida cuando tenía 22 dejé el norte de Italia para ir a vivir en la costa de Venezuela en una casita de campo y el confrontarme con la cultura de los aldeanos rompió por primera vez (siguieron otras) todos los paradigmas de mi mundo, del mundo materialista del que huía. Mi novio seguía calculando noche y día y, el pobre, a parte de tenerme a mí que en pocos días me había convertido en indígena y no quería más llevar zapatos ni ante el cálculo de probabilidades de que una serpiente me hubiese podido morder... tenía que lidiar con la manera muy poco matemática de dar un valor a las cosas que nuestros anfitriones tenían: 'No quiero saber cuanto dinero me puede pagar exactamente por esa tierra, quiero su palabra, me prometa que no cortará ningún árbol y me iré contento' es la frase más bonita que un anciano nos dijo una vez. Pero mi apariencia lamentablemente atraía a los turistas italianos de paso y cada vez que me encontraba en un pueblo de las cercanías tenía que escuchar las quejas arrogantes de estos: 'Aquí no se puede dar una cita, nunca son puntuales, y es más: invitas a alguien y no viene y llega otra persona... inciviles inciviles'. Años más tardes volví a pasar un largo periodo en mi país para estar cerca de mi padre que sufría de depresión y me encontré otra vez a convivir con aquellos seres civilizados capaces de abandonar a un anciano o a cualquier persona (desde amigos fraternos hasta transeuntes desconocidos) en un momento de extrema dificultad para llegar a tiempo (puntualísimos) al curso de yoga o de guitarra que habían planeado seguir. Por el simple deseo/deber de cumplir con objetivos prefijados. Me equivoco en decir que volví, volvió mi cuerpo y no yo. Nunca pude volver, mi reloj interno había cambiado.
  • Paco, que buena idea has tenido. Entiendo tu liberación: hace años que no llevó reloj y desde que vivo en Lanzarote la gran porción de cielo que puedo ver siempre hace que casi siempre sepa la hora.. No por las obligaciones sino por la luz..
    En cuanto a mi liberación.. Hace poco he tenido que hacer una resonancia magnética a la cabeza. Yo por mi hubiese ido tan tranquila.. Pero todo el mundo me decía: que chungo!! Te van a meter en un tubo"! Con esos ruidos... Y no te puedes mover..
    bueno que al final tenía un poquito de tensión..
    cuando me tocó, la técnico me llevó hasta un pequeño cambiador me dio una bata blanca en la mano y a la velocidad de la luz me dijo que me tenía que quitar todo, poner la bata cerrar las cosas bajo llave y esperarla sentada con la llave en la mano. le pregunté sí podía pasar al baño, ella, un poco molesta me lo indicó y se marchó. El caso es que una vez que me había puesto la bata y que había pasado al baño no tenía ni idea de donde tenía que guardarmis cosas bajo llave...
    Miré un poco por allí y no vi ningún sitio que pudiese valer.. a los 2 minutos regresa la técnico y me dice enfadada: "te dije que guardaras tus cosas bajo llave y que me esperaras aquí sentada con la llave en la mano." cuando terminó de chillarme me di cuenta que el pequeño cambiador tenía una llave colgando de la puerta y entendí que era allí mismo donde tenía que guardar mis cosas. Como no suele ser típico en mi no levanté la voz y le dije que a veces simplemente hay que cambiar de perspectiva tanto para entender a los demás como para explicar a los demás.
    sé que puede parecer una anécdota ton pero desde ese día he cambiado completamente mi manera de relacionarme con los demás. Me planteo continuamente la posibilidad de que puede existir otra perspectiva desde la que mirar las cosas.
  • yo, no hace muchos meses me liberé de mi policía vigilante de sueños y deseos y aún no me lo creo. Ha sido increíble y muy necesario.
    Y aunque eso es una responsabilidad inmensa pues te deja vulnerable, te deja "abierta" en un mundo "cerrado" es el logro más grande, nunca imaginado de mi vida.
    Antes me he liberado de cosas sencillas como: un reloj, un telefono movil, la obligación de informar a mi familia de mi vida, (lo sigo haciendo cuando me apetece pero no siento la obligación alguna), y algunas más complejas: la obligación de ser "la tipica mujer española liberada" (eso es largo y será en otro momento) , el lenguaje politicamente correcto, la fe cristiana, seguir escuchando contra mis deseos a cualquier capullo que se cree poseedor de la verdad solo por no hacerle sentirse mal,  etc etc.
  • editado enero 2013
    por cierto Paco, esta semana mi hijo me dijo que le gustaría tener un reloj de pulsera, analógico además. Dice que cuando está fuera quiere saber que hora es sin tener que entrar en la casa, siempre quiere saber cuanto falta para la vuelta del trabajo de su padre.
    y así me acordé de mis dos relojes que están sin pila hace muchos muchos años, desde antes de nacer mi hijo.
    Yo de niña no tenía reloj, nunca lo necesité, hasta empezar el instituto >:P

    tiene razón Cortazar, y tengo que decir que yo nunca fuí regalo para ningún reloj
  • Pensaré en ello, no estoy segura de haber tenido en los últimos años ataduras de las que liberarme, aunque sí lo hice hace más de veinte años:
    Conocí a un hombre maravilloso que me sugirió liberarme de mis pendientes y anillos. Nunca salía de casa sin "adornarme" aunque fuera un poquito, siempre me ponía pendientes de plata (tengo muchos). Le hice caso, reconozco que me costó verme así de "desnuda" pero me sentó bien no sentir la necesidad de adornarme. También me pintaba siempre la raya del ojo, NUNCA en muchos años salía sin ese pequeño toque, de hecho me veía rara sin eso.
    Ahora hace ya tiempo que me siento liberada de aquello, me chiflan los pendientes, los fulares, los cambios de pelo, me pongo pintalabios a veces, otras me maquillo un poco los ojos. Me gusta hacerlo, pero ya no siento que sea necesario para estar a gusto.
    Por cierto, ese hombre se convirtió en el amor de mi vida. Cómo iba a dejar escapar a alguien que prefería verme solo tal y cómo soy? :)
  • Creo que nacidos como somos en un mundo tan artificial y tan alejado de nuestra naturaleza (si, nuestra también aunque lo olvidemos casi por completo), crecer, madurar, vivir es en buena parte un proceso de liberación, de desposeerse de cosas, costumbres, cargas, ideas, temores, historias  que nos han cargado a la espalda.
    Si miro atrás, hasta prácticamente los 30 años me pasé acumulando cargas de todo tipo.
    Desde entonces me he dedicado a deshacerme de ellas; muy lentamente al principio y de forma a veces inconsciente, pero según ha pasado el tiempo me he ido dando cuenta de cuantas cosas no eran mías, no las quería... era ropa e otros. Reloj, traje y corbata, pijama, puntualidad, palabra, honor, obediencia... 
    Hoy sigo caminando hacia la desnudez. 
    Física, emocional y espiritual.
    ¡Hermoso hilo, Paco!
    ¡Que emocionante testimonio Manuela!
    Que gusto leeros a tod@s.
  • editado enero 2013
    pijamas
    anillos
    cadenitas
    uñas pintadas
    maquillaje
    desodorante
    perfume
    depilador eléctrico y luego quimico
    medias
    zapatos de tacón
    antibióticos
    medicamentos en general

    y preguntas Paco por las sensaciones que nos despiertan estas liberaciones y te digo que sobre todo me siento más yo sin todo eso.

  • Muy buen hilo, Paco (y excelente texto de Cortazar). Yo pensaré en mis liberaciones, pero con lo del reloj no coincido: yo uso el reloj, y mucho. Pero es que no tengo noción interna del tiempo, así que sin una referencia externa nuestra vida es demasiado caótica. 

    Y la puntualidad me parece una muestra de educación hacia la persona con la que he quedado, así que a pesar de mis dificultades con ello, me lo curro para ser lo menos impuntual posible.
    Y de hecho, aunque estuve muchísimos años sin reloj (sobre todo en esa época en que había relojes por la calle en todos lados), al ser madre se convirtió en complemento imprescindible. Sin él, por ejemplo, me encuentro a mi hija desbordada por el cabreo y miro el reloj y veo que son las 2:45, su cabreo es de hambre y aún no he empezado a hacer la comida... :O

    Pero, en otros aspectos, como dice Alberto, camino hacia la sencillez, así que pensaré en mis liberaciones y las traeré aquí.

  • Ah, y mi relación con los relojes y la puntualidad de toda la vida ha sido nefasta. La gente que me conoce sabe que lo odiooo! :D
  • editado enero 2013
    Este hilo me hace pensar y recordar... y para mí aparte de pequeñas grandes liberaciones físicas (tomar el sol en la playa o bañarse en porretas...  es una sensación única! después cuesta un huevazo volver a ponerte el bañador...) está sobre todo un click importante. Es ese momento en el que te has dejado llevar mucho tiempo por el rollo adulto (y patriarcal, claro, y capitalista, claro)  y de presión que te dice a gritos y con imposiciones que tus sueños, por infantiles, locos y utópicos no valen la pena. Que la pela es la pela y que hay que bajarse al "mundanal ruido" y dejarse de vainas jipys y locas (y metáforas...), y llenarse el plato todos los días, y pagar la hipoteca, la tarjeta de compras y demases...
    Y de repente, te das cuenta de que llevas así QUINCE años! que han pasado dejándote llevar y no te has enterado... no has tenido tiempo para nada, y quien dice nada, es nada!

    Ya venías pensando por el camino, que algo fallaba en todo aquello. Pero dos bebés en dos años vinieron a empezar a revolucionar las piezas (o la oxitocina, quién sabe?) y empezaron a dejar de encajar, y a volversse locas... y después vinieron más personas con las piezas vitales metidas en torbellinos, que resultó que tampoco les cuadraba nada, y respiré aliviada, y ese proceso sigue vivo, y me ha traído a mí a la vida también, con lo que me ha liberado de mis "propias puertas cerradas".

    Horarios, relojes y metas se han pulverizado en esta liberación, no hay dudas, y en su lugar han quedado miradas, caricias, abrazos y risas... bueña señal!
  • Me habeis hecho recordar entre todos y sobre todo Manuela con su bello testimonio de Venezuela el año y medio que estuve en Cuba. Tal y como tu dices mi cuerpo volvió pero yo sigo allí. 

    Cuando uno regresa de un pais menos industrializado y mas liberado, las cosas de aquí chocan muchísimo al principio. Hasta que por el grifo salga agua corriente durante todo el día fría y caliente o que haya luz eléctrica sin interrupciones. Pero sobre todo y lo que mas choca es lo artificialmente nuevo que parece todo. Los coches, los electrodomésticos, la ropa.... hasta la gente incluso con sus maquillajes y su moda parecen de plástico. 
    Ahora en Cuba también está llegando la obsolescencia programada y la ambición por lo nuevo. Es una lástima. Sin duda liberarse de lo nuevo es una de las cosas mas difíciles de conseguir los que vivimos inmersos en la industrialización y la tecnología, porque es una necesidad impuesta.

    Sara, te entiendo perfectamente. Liberarse de la puntualidad, ufff....... a mi me cuesta. Yo suelo ser muy puntual. Yo pienso que en cierta manera lo que tengo con ese tema es como un policía interior, tengo la sensación de que hacer esperar a alguien es una falta de respeto. Es como hacer algo que no es correcto. A mi me lo han grabado a fuego con mi "exitosa educación".  Pero, ¿no es acaso la puntualidad otra herramienta de manipulación de un sistema donde todo está cronometrado, todo se debe de hacer con urgencia porque son muchas las cosas que hay que hacer al día y donde el tiempo es mas importante que las propias personas?. No se, quizás la puntualidad sea otro valor de la sociedad actual interiorizado como un dogma. O no. ¿que pensais?. 

    A mi me gustaría pensar que la persona que me está esperando no quiere hacer veinte cosas en el día y por tanto me esperará el tiempo que haga falta porque dispone de él. Y porque pensará que seguramente yo tendré un motivo para llegar tarde (no violentar a mi hijo para que se vista corriendo, por ejemplo). Pero claro, quizás estoy en una visión muy ideal del asunto. Tanto la persona que espera como la que llega tarde deben de estar liberados del tiempo. O quizás el problema sea quedar a una hora concreta y no simplemente por la mañana o por la tarde o por la noche. 

    Me han venido a la mente dos anécdotas. En Cuba cuando quedábamos con los amigos decíamos muchas veces "Nos vemos en la Habana Vieja", y poco a poco con cuentagotas iba llegando gente porque se sabía que había tantas posibilidades de que por ejemplo no llegara la "guagua",  y tuviera que recorrer andando una distancia de varios kilómetros, o que en casa tuvieras que llenar los tanques de agua porque no había nadie que lo hubiera hecho antes o mil historias mas, que no merecía la pena quedar a una hora determinada. Y tampoco se quedaba en ningún sitio concreto, para no condicionar a la gente a permanecer estable y por tanto en espera. Y nos veíamos todos. Curioso. 

    Otra anécdota es que en un curso que se dió aquí relacionado con otras opciones pedagógicas al margen del sistema oficial (no voy a dar muchos datos), parece ser que empezó un poco mas tarde del horario y los ponentes decidieron no dar aquellos contenidos que tenían previsto comentar en ese espacio de tiempo. Yo no fuí, me lo contaron, pero me quedé   :O.
  • un amigo suizo, puntual como los relojes mismos, dice que el siempre queda con los españoles en los bares y no en la calle, porque ese rato de esperar se toma algo y no se le hace largo, y si queda en la calle se desespera.
    bueno, a mi me gusta ser puntual, pero si quedo con alguien, claro. El tema de la puntualidad con los demás me parece bien. Lo que no me parece tan bien es comer a la hora prevista, despertarse a la hora prevista, acostarse a la hora prevista e ir a la playa sin dilación a la hora prevista. como si fuera cita con el médico. Eso no lo entiendo.
    pues me pasa que a menudo me hacen sentirme mal cuando llego con retraso a una comida familiar, a una casa en al que a las dos están con la mesa puesta, la cuchara en la mano y con mala cara de mala leche (y siempre preguntando ¿que ha pasado?) esperando a que llegues a tiempo, cuando yo he tenido que obligar a un niño a dejar sus cosas, meterse en el coche, vestido y peinado y calzado, recorrer más de 100 kilómetros con el tráfico imprevisto, parar por el camino porque siempre hay algún pipi que hacer o agua que buscar, o mareo, o necesidad de respirar, pasar por un super que viene de camino y no se puede dejar para luego, que no cae en la ruta, luego aparcar, sacar las cosas del coche y subir.
    y no es justo que te reclamen puntualidad. Yo les digo que empeicen sin nosotros, que no pasa nada, si tanta necesidad sienten de comer a las dos que coman.

    Marta me has recordado otra liberación de hace veinte años y es al del bañador. Esa sí que ha sido genial, como la del pijama! gracias.
  • La puntualidad es un punto mas de nuestra relaciones con los demas, de la comunicacion y tiene que ver tambien con la actividad que uno vaya a realizar.

    Yo suelo ser puntual, pero no siempre. Asi que intento comprender porque el otro no es puntual, pero no siempre lo consigo con algunas personas.

    Para algunas personas es imposible llegar a la hora concertada, aunque sea para coger un tren, esto lo hablo por experiencia propia porque me ha ocurrido. De verdad, se que tiene muchas cosas que hacer, que su ritmo es diferente al mio, que le surgen situaciones por el camino, pero el tren se fue sin nosotras #-o , asi que suelo intentar acordarme como funcionan esas personas, no siempre lo consigo, y quedar una hora antes, y asi llegaremos justos a coger el tren, os lo puedo asegurar. ;;)

    Como bien comentais hay con personas que no se puede quedar en la calle, y menos si esta lloviendo, esperaras tristemente debajo de tu paraguas, asi que mejor ir a buscarle a su casa y esperar calentito mientras termina, charlando tranquilamente, asi es mas relajado.

    En casa, yo suelo quedar a una hora mas o menos, pero no es estatica, y como me da mucha rabia que se me enfrie la comida, no termino de preparar la comida hasta que llegan los invitados, asi no me molesto con nadie. Y si es a tomar un te o pasar la tarde, estoy tranquila, cuando lleguen han llegado. Siempre digo, cuanto antes llegues mas tiempo tenemos para estar juntos, pero llega cuando puedas.

    Hay horarios incompatibles, si no se llega a un acuerdo, o se es sensible a la necesidad del otro, y uno de ellos es la hora de comer si fisicamente no se puede retrasar. Yo no tengo problemas con la hora a la que se come, pronto o tarde, me puedo adaptar a cualquiera, pero hay quien come pronto y puede hacer excepciones pero no todos los días, asi que con esa persona yo suelo intentar tenerlo en cuenta y comprender su necesidad si estoy compartiendo con ella las comidas.

    Desde que nacio Aaron si me he dado cuenta que necesito mas tiempo para salir de casa, asi que debo comenzar a prepararme antes, a preparar lo que necesito para salir, para no agobiarme ni agobiarlo a el, y llegar a la hora pactada.

    Creo que con el tema de la puntualidad hay que ser flexible, buscar opciones para que no nos agobie, que hay que escuchar al otro cuando llega tarde, pero tambien hay personas con las que reconozco que me es dificil no enfadarme cuando llegan tarde y hay un motivo para salir o estar a esa hora. :-S

     

  • A mi me gusta dormir con pijama ;)

    Yo sigo leyendoos y no tengo conciencia de liberaciones, pero creo que es porque se han ido produciendo a lo largo de mi vida y han pasado a formar parte de ella sin ruidos, sosegadamente.

    Estaba recordando ahora, por ejemplo, mi idea de relación de pareja con 17 años, mi idea de esa relación influenciada por la sociedad en que vivia, y recuerdo con 30 años, justo antes de casarme, mi conversación con un grupo de amigas, donde plantee que no queria vivir atada al miedo a la infidelidad, a que esa fuera una de las causas de ruptura, a que fuera un drama, a sentenciar antes de que ocurriera mi relación. Que si ocurriera, para mi no era un motivo de ruptura, tendria que analizar que habia ocurrido, y segun el caso porque habia ocurrido. Algunas me dijeron que estaba loca, que no se me ocurriera expresarle mis pensamientos a Javi, jejeje, cosa que ya habia hecho. Pero yo vivo tranquila mi relación, sin miedos, sin dramas.

  • Pues sí quedais conmigo, será mejor en un bar entonces ;)
    De donde vengo, la puntualidad alcanza extremos insoportables. Nunca entendí eso de tener que cumplir al minuto exacto, hace falta sincronizar los relojes. Viví eso con angustia, la verdad, durante años. Así que por ni parte, estresarme para ser puntual, no gracias!
  • de donde vengo es de buena educación llegar un poco tarde cuando quedais en la casa, así los anfitriones pueden tomarse un respiro antes de la visita.
    15- 20 minutos se considera no solo aceptable sino una muestra de consideración.

    Carmen, quedamos en el bar en todo caso
    ;) :)>-
  • teneis razón , algunas liberaciones se producen solas, cuando queremos darnos cuenta ya no están...
  • de donde vengo es de buena educación llegar un poco tarde cuando quedais en la casa, así los anfitriones pueden tomarse un respiro antes de la visita.
    15- 20 minutos se considera no solo aceptable sino una muestra de consideración.

    Carmen, quedamos en el bar en todo caso
    ;) :)>-
    Ahora entiendo lo de una amiga nuestra, jajaja!

    Pues sí, quedamos cuando quieras, en un bar o donde sea, hasta podría llegar educadamente sólo con 15 minutos de retraso!

  • Yo no llevo reloj desde que me di cuenta de que si lo tenia no hacia mas que vivir pendiente de él, en la universidad ya no lo llevaba, debió ser hacia los 16 años.
    Los anillos, pendientes, pulseras me molestan, siempre lo han hecho eso que alguna vez me gustaría llevarlos. Pintarme, ays Carmen, no hay quien me quite la raya de los ojos :D, pero me gusta y viene de tradición familiar, jaja. Los labios y la cara, como las pulseras, a veces lo intento pero no cuela mucho rato.
    De horarios, la verdad es que la mañana me encanta, me gusta el sol del invierno, la frescura del verano, durante mucho tiempo la tarde me ponía melancólica.
    Deje el movil durante casi 1 par de años, ahora lo he vuelto a coger pero como todas las cosas que dejo por convicción, cuando lo vuelvo a hacer es con otra consciencia, ya no es el objeto quien posee, digamos, lo tengo por su utilidad y ahí se queda.
  • editado febrero 2013
    Quisiera aprovechar este hilo para hablaros de otra liberación. Esta es muy curiosa. Es mas bien una liberación familiar. 

    Hace unos años, en un grupo de google alguien habló, no se muy bien de que iba el tema,  de que en su casa todo  el mundo orinaba sentado. Mujeres, hombres, niñas y niños. Y es curioso que hasta ese momento no me dí cuenta de todo lo que entraña que un hombre mee de pie en el water. Implica salpicaduras, mal olor, necesidad de limpiar la taza con mas asiduidad. Si el inodoro se ha convertido en una pieza fundamental ya desde hace muchos años en nuestra vida industrializada y hacinada (porque sin duda lo mas natural y ecológico es irse al campo a mear), que chip no ha saltado en el cerebro masculino para darse cuenta de lo sometedor que es para quien limpia el inodoro ( que puede ser el mismo) tener que bregar con las constantes salpicaduras ya mencionadas. Y desde entonces siempre me siento para hacer pis, eso si, en mi casa y en casas de amigos y familia (ni a mi ni a vosotras creo que se nos ocurre sentarnos en un water público). Ya no hay salpicaduras por rincones que no llegue el agua de la cisterna. El water es una pieza tan limpia o sucia, como el resto de sanitarios del baño.   

    Pero es curioso (reflexión que seguramente tenga por estar leyendo a Casilda  ;) ) como los hombres mantenemos actitudes que van en contra de la convivencia familiar. Es un acto que hacemos única y exclusivamente por nuestra propia comodidad, que puesto en nuestra balanza de intereses personales tiene un peso mucho mayor que el resto de incomodidades y perjuicios que ocasionamos al resto. Seguramente sea yo el último hombre en darme cuenta de esto y ya en vuestras casas lo hicierais hace tiempo, pero me apetecía contarlo. Y quien sabe, lo mismo hay alguien por ahí que le pase como a mi y necesite que alguien se lo diga para darse cuenta. 
  • editado febrero 2013
    Mi gran liberación fue decidir dejar de trabajar del todo. Me costó muchísimo hacerlo, toda mi vida me había preparado para trabajar y no ser ama de casa. Desde que empecé a plantearmelo hasta que lo comuniqué a mi jefe pasaron meses. Después, él me tentó con el teletrabajo y lo acepté por un año. La gran liberación fue dejarlo del todo. ¡Me sentía tal ligera y tan libre!

    Y la desescolarización de los niños fue otra gran liberación y me acabo de dar cuenta del paralelismo con lo anterior. En este caso me costó años tomar la decisión y cuando me decidí a sacarlos aún estuve un año de cole en casa con escuela a distancia. Al empezar el curso siguiente decidí que ese año no hacía matricula en la escuela a distancia y entonces fue cuando volví a experimentar, de verdad, esa misma sensación de liberación.

    ¿Por qué será que me cuesta tanto si luego me siento tan bien? ¿y por qué tengo que pasar por pasos intermedios?
  • ... Porque vivimos en el mundo que vivimos. Si todo el mundo estaría haciendo eso y tu fueras la única que no acaba de tomar la decisión sería raro, pero tal como estamos, cosas tan socialmente aceptadas como el trabajar fuera e ir al colegio, uff.
    es la esclavitud moderna
  • editado febrero 2013
    A lo que se une nuestro ego, que nos impide hacer lo que realmente queremos hacer. De ese me estoy liberando ahora... creo.
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