Amor, deseo, placer y complacer

editado febrero 2013 en Plaza Mayor
Aún no tengo claro el título de este hilo ni que voy a meter en él. Tengo muchas citas casilderas pendientes y no se bien cómo organizarlas. Voy a ver qué va saliendo.

Ya hace años que estoy convencida de la importancia de abrazos, placer, besos, caricias, que eso es el verdadero origen del amor. Y estos días, leyendo toda la obra de Casilda, con todas sus referencias reichianas, me doy cuenta de que lo que nos pasa y lo que les pasa a nuestros hijos es sobre todo la falta de ello. Y sin embargo, no me sale. Disfruto leyendo sobre este tema y mientras tanto no estoy abrazando y besando a mis hijos. Mientras lactamos es más fácil para mi, pero pasada esa etapa, se me olvida... pero estoy convencidísima de que el amor verdadero es ese y que para disolver la coraza también hay que atacar por este lado (por fuera, disolver el ego, por dentro, conectar con nuestras pulsiones). Así que me añado un nuevo propósito: quiero tocar más, quiero desear, quiero dar y recibir más placer corporal.

Y bueno, voy a ir poniendo citas, a ver qué va saliendo...


Comentarios

  • También estoy convencida de que el amor verdadero, además de mucho contacto físico, está hecho de complacencia de los deseos de los demás (no solo los deseos corporales), sino de no considerar caprichos los deseos de los niños y de no tratar de reprimir "por su bien". No sabía si mezclar estos dos temas o separarlos pero me parece inevitable que se mezclen.

    Luego está el tema del entorno, pues para poder relajarse y abandonarse al deseo es necesario sentir confianza en el entorno y para ello, este no nos debería fallar constantemente.

    Mi hijo mayor me está diciendo ahora mismo que mucho hablo pero poco hago, jaja, es que me está reclamando un masaje y yo aquí escribiendo sobre estas cosas!!! Así que os dejo.
  • Abrazos, placer, besos, caricias........... cuantas barreras ponemos para eso, cuanto de educación hay en medio evitando que podamos sentir el tacto suave de la piel de otra persona, otro corazón latiendo junto al tuyo. El auténtico "logro" de esta especie de pesadilla en la que vivimos inmersos es haber conseguido que nos miremos todos entre nosotros de reojo, que nos asuste la sola idea de rozarnos, que nos asalte primero la duda de "que pensará de mi el otro si le abrazo" antes de expresar ese impulso............ y de que el otro se quede con la sensación insatisfecha de haber querido ser abrazado. 

    Búsqueda de placer y complacer, es tan simple y tan desgarrador a veces llegar a esa conclusión. Yo también quiero llegar en la práctica y no solo en la teoría. Estar rodeado de personas que me toquen, me abracen, me sientan y besarlas a todas.............. saber que con un beso se dice mucho mas que con mil palabras, se expresa de verdad lo que uno siente por dentro. Hablar menos y abrazar mas. Las palabras confunden, se cargan a veces de intencionalidad sin tenerla, nos hacen ser desconfiados unos de otros. Y de nuevo el maldito lenguaje.

    Los abrazos, los besos y las caricias son un idioma universal. Todos lo entendemos y sin embargo nos empeñamos en querer comunicarnos a base de signos y palitos, todos distintos entre si, que fomentan la diferencia y le llaman cultura, que nos apartan unos de otros y crean abismos entre las personas. El dichoso lenguaje de nuevo. 

    Gracias Anicka por lanzarte a escribir sobre algo tan fundamental. Vienes muy inspirada de las montañas. 
  • editado marzo 2013
    Gracias a ti, Paco, me encanta leerte, como Casilda, teines la capacidad de "abrir" deseos!!!

    Bueno, empiezo con una cita sobre la necesidad de poder confiar en el entorno para poder llegar a ese estado en el que nos dejaríamos llevar por nuestros deseos:

    La confianza en el entorno es requisito del bienestar y es una cualidad innata del ser humano, propia del estado de inocencia y de integridad originales. 

    Según Casilda las cualidades innatas (y lo que seríamos sin ego) son (más o menos) inocencia, confianza, reciprocidad, derramamiento de líbido, ingenuidad, hospitalidad y gratitud.


  • Pues según yo lo veo esta claro que están mezclados, besos y abrazos y complacencia de los deseos, de las necesidades. Estaría incompleto, según yo lo veo, si solo nos quedáramos en una parte. Según leía primera tu intervención yo sentía que faltaba la segunda intervención que ha venido inmediatamente.

    Y para mi hablar es también acercarme al otro, pero porque cuando yo hablo trasmito quien soy, que quiero, no me escondo tras mi palabra, yo con ellas ya muestro quien soy. Pero comprendo que con mucha gente no es así, que mucha gente no muestra quienes son. Yo hace tiempo ya que me di cuenta, aunque me cuesta verlo, que hay muchas personas que son doble, que una cosa es lo que dicen y otra lo que hacen, así que hay que fijarse mucho en la segunda parte para percibir realmente quienes son.
  • editado marzo 2013
    Sigo con citas que hacen referncia a ese entorno:

    Pero la felicidad de cualquier ser humano no depende del triunfo social que alcance en este mundo, sino del desarrollo de su capacidad de amar; es decir, de vivir en un entorno de reciprocidad,
    en el que el derramamiento pueda funcionar, y en el que el hipercomplejo conjunto de sistemas que forman su cuerpo puedan autorregularse;  y este desarrollo de la capacidad de amar precisamente es lo que queda comprometido con la represión del deseo materno, la represión de la sexualidad infantil y la educación fratricida.

    ....

    De hecho, el origen de nuestro malestar no es otro que el no poder dejar fluir nuestros
    cuerpos: internamente por la quiebra de la autorregulación psicosomática, y hacia el exterior, por la hostilidad del entorno al que se debería abrir el cuerpo; entorno que a su vez actúa impidiendo que
    los sistemas de nuestro organismo restauren la autorregulación.

    ....

    La criatura empieza a retener, a no derramarse, y empieza a acaparar en la medida en que en su entorno falla la reciprocidad.


    Y del libro de la Represión del deseo materno:

    La meta de todo anhelo es establecer -o probablemente restablecer- una comprensiva armonía con el ambiente a fin de poder amar en paz.


  • Si, Montse, es que todo va unido. Es dificil separa temas y por eso todos los hilos se acabn mezclando. En realidad todo esto también podría ir en el hilo del ego o en el de las cosas del mundo y de la vida, o en el de la socialización o en el de la reciprocidad o en aquel antiguo de la complacencia... al final he decidido abrir un hilo sobre el amor y se que se van a mezclar muchas cosas.
  • editado marzo 2013
    Amor verdaero:

    La diferencia entre el amor verdadero y el ‘amor’ espritual, es que el primero es  visceralmente complaciente (place-con); es  un derramamiento en el que el placer y el complacer se hacen, son, una misma cosa.

    ....

    Para hacer compatible el amor con la represión y la dominación, hay que corromperlo, desnaturalizarlo, sublimarlo.  Porque el amor que en verdad sale de las tripas, la complacencia incondicional es lo contrario de la dominación. La dominación requiere cuerpos desvitalizados, con la capacidad orgástica atrofiada, sin capacidad de amor verdadero.

    ....

    Se reconoce a la madre verdadera porque de ella mana la complacencia visceral, el amor verdadero;
    Y por la fuerza, pasión y voluntad que emplea en satisfacer y saciar nuestros deseos.

    ....

    La sexualidad es energía vital, lo que anima nuestros cuerpos -su inhibición, lo que nos desanima-.  Su sublimación y su transformación en ‘ánima’ espiritual, como decía Jesús Ibáñez, nos despieza.

    ....

    La desconexión juega un papel importantísimo para impedir que
    el deseo recorra el campo social (Deleuze y Guattari). Los seres
    humanos, además de producir deseos, estamos hechos para perci-
    bir y acoger el deseo del otro o de la otra; y para que cuando el
    deseo del otro o de la otra nos alcance, induzca la producción del
    nuestro.  Y esto se corrobora cuando percibimos que lo que nos
    enamora de una persona, es su propio deseo que nos alcanza y nos
    conmueve desde la piel hasta el útero; cuando ocurre eso es la señal
    de que el amor que nos profesan es verdadero.  Pero ¡qué difícil es
    que nos alcance el deseo de otro o de otra!   Estamos tan desconec-
    tadas de nuestras propias pulsiones, tan acorazadas, que no permi-
    timos que el fluido amoroso nos traspase las defensas y la piel, y
    nos alcance por dentro.   Y así es como se cumple la ley del Tabú
    de Sexo, gracias a la desconexión interna de nuestros cuerpos que
    hace tan difícil el palpitar unísono de los unos y de las otras. 

  • Para mi, Montse, muchas veces las palabras son trampas. Porque expresan las sensaciones y emociones de un momento determinado, definen una imagen de mi que no es real, se intenta acercar pero no acaba de serlo. puedo aclarar ciertas situaciones hablando pero para conocerme hay que acercarse mas profundamente y observar. es difícil evocar lo que se siente y lo que se es realmente, muchas veces no hay palabras que puedan describir lo que quiero expresar. También se que es un defecto de lenguaje. Mi idioma materna no es en el fondo otro que el francés. Pero si, a veces siento que las palabras racionalizan demasiado los sentimientos. Los simplifican.
  • Pero es que solo las palabras no expresan quienes somos, yo lo que quería decir es que para mi son un elemento mas, comunicarme verbalmente es un elemento mas que yo no puedo excluir si es verdadero. Pero esta claro, de que sirve hablar si no hay nada mas, si me faltan los abrazos del otro, los besos, el deseo de complacerme y faltan a su vez mis besos, mis abrazos, mi deseo de complacer.
  • editado marzo 2013
    ¿por qué el deseo es tomado como agresión? ¿por qué están mal vistos esos hombres que desnudan con la mirada? ¿O los niños mayores que piden teta?

    Establecida la desconexión, la pulsión sexual se per-vierte, y entonces es cuando el deseo del otr@ puede con-vertirse y sentirse como una agresión.  Nunca de otro modo, el deseo de otr@ podría sentirse como una agresión, porque el deseo es respetuoso por su propia condición.  Por eso el amor al próximo era carnal y funcionaba el abandono al primero que llegaba, en lugar de la elección de la pareja.
  • editado marzo 2013
    Como decía en otros escritos, lo peor del chupete o del biberón no es que el pezón sea de plástico, sino el cuerpo que falta detrás del chupete o del biberón.  Lo peor no es que la leche artificial nutra peor o proteja menos; lo peor es que rompe la relación libidinal.

    ....

    La desconexión impide la expansión del verdadero deseo, que es el que sale del vientre y se expande no hacia arriba y en vertical, sino en todas direcciones por todo el cuerpo y toda la epidermis, para seducir a l@s demás.  Y la ropa sobre la piel se ha convertido en aliada de la coraza orgánica, y en factor de desconexión y de falsa seducción.

    ....

    No hay otro modo de abordar el malestar individual que el de entender las causas que en última instancia lo producen: la represión sexual, el desquiciamiento psicosomático consiguiente,  y las relaciones de dominación-sumisión.

  • Jo, aún tengo tanto por poner que no se qué hacer, si seguir, si dejar reposar... y no se si separa temas, si mezclarlo todo porque por un lado está lo del deseo, las pulsiones y todo eso, que nos puede llevar incluso al amor libre y por otro está el de la complacencia que se mezcla con el tema de la represión y dominación...
    Bueno, de momento, lo dejo porque, además, más me vale menos teoría y más práctica.... por eso la semana pasada me sentía bien, porque estuve muy centrada en mi niña.
  • Si, son una herramienta más. Con la que lucho muchas veces para intentar expresar lo que siento ;)
  • editado marzo 2013
    Para no confundir sexualidad con genitalidad está bien este artículo:

    https://sites.google.com/site/casildarodriganez/--la-sexualidad-infantil-y-la-autorregulacion-2007

    de donde saco algunos párrafos:

    Creo que la sexualidad es el placer corporal, es decir, la producción y la expansión del placer en el cuerpo humano.

    ....

    El placer no es una ilusión del neocortex: es un movimiento interno que tiene lugar en
    todos los sistemas del cuerpo humano: plasmático, celular etc., y cumple la función de
    mantener el ritmo unísono entre los sistemas, manteniendo la fluidez de la relación entre
    unos y otros.
     
    La idea de la importancia que tiene este movimiento para el mantenimiento de la vida,
    nos la da la percepción con la que evolutivamente se ha fijado; es decir, que si este
    movimiento se ha fijado, en la evolución de las formas de vida, unido a esa manera de
    percibirlo, es para que los cuerpos lo busquen y se dejen guiar por él.

    ....

    Esto lo digo porque no se puede hablar de ‘abuso’ o de ‘intromisión’ en la intimidad de
    la criatura (al menos en la etapa primal tal intimidad es compartida al menos con la
    madre), si al mismo tiempo no se habla de la necesidad del placer corporal; porque
    entonces en nombre de la intromisión se puede negar la caricia y el placer corporal de
    las criaturas.  De hecho es lo que en los tiempos actuales, de puritanismo globalizado,
    sucede.
     
    Creo que todo el mundo sabe la diferencia que hay entre la caricia y la agresión, entre la
    complacencia y el abuso; no se puede meter todo en el mismo saco.
     
    Lo peor es que este puritanismo globalizado que niega el placer corporal produce seres
    violentos.   
     

     


  • editado febrero 2013
    Me voy aclarando en lo que quiero compartir y creo que las podría resumir en tres ideas:

    1. la importancia del contacto físico y el placer, para crecer bien, para que no se forme la coraza o para deshacerla, en nuestro caso. A mi este tema me preocupa especialmente. Se que fallo en este aspecto y que no abrazo, beso ni miro sufientemente a mis hijos. Y se que es muy importante. Me pregunto si un niño que tuviera esta parte cubierta llegaría con menos ansiedad a la adolescencia. Y soy consciente de que esa agresividad que a veces muestran mis niños entre si puede venir por ahí. También me preocupa que les falte el contacto con otros niños y niñas (actualmente no hay niñas en su vida).

    2. la conexión con nuestras pulsiones, el ser capaz sentir nuestros deseos (no reprimirlos inconscientemente) y deshinibirnos (no reprimirlos conscientemente), el sabernos seres sexuales, ser conscientes de lo que es un ser humano de verdad ya trevernos a sentir, a dejarnos llevar, a mirar y soreir a otros, etc. Este tema es el que nos llevaría al tabú del sexo espontáneo y a cuestionarnos la monogamia.

    3. la complacencia visceral, cómo tendríamos que ser incapaces de reprimir a los que amamos, cómo la dominación corrompe el amor
  • Y por supuesto, todo esto tiene que ver con la coraza, que comentábamos en el hilo del ego. Y en realidad eso es loque me propongo comenzando con la disolcuión del ego, que ello me lleve a eliminar coraza y, en consecuencia, a conectarme por dentro y sentir las pulsiones. Y con ello vendría el cumplimiento de los otros propósitos, que era estar más presente para mis hijos y recuperar la alegría. Este hilo y el de ego son la misma cosa pero en una se ataca por fuera (en el del ego) y en otra se ataca por dentro (en este). Y al final todo nos llevaría a encontrarnos con nuestra auténtica identidad, aquella con la que nacimos, aquella que es propia del ser humano, la que seríamos en estado salvaje, esa que es común a todos.
  • uff Cuantas cosas en que pensar!!! cuanto que analizar.Poco a poco, please :x
  • ya se, ya se, y eso que me estoy conetniendo. Aún me falta mucho por poner. De todas formas, en el fondo es muy simple y todo se reduce a una cosa: placer.
  • Aunque no lo había hecho a conciencia, me he dado cuenta de que el orden de los tres puntos tiene un sentido: primero tomar conciencia de la importancia del placer, segundo conectar con nuestros deseos de placer y complacer y tercero ya no podríamos amar reprimiendo.
  • Aunque ahora que lo pienso, en el hilo del ego es camino sería el inverso: primero empezamos complaciendo, de esa forma se disuelve la coraza y empezamos a sentir nuestros impulsos, lo que a su vez nos llevaría a un mayor contacto físico.

    Supongo que lo mejor es atacar desde los dos lados.
  • En la adolescencia leí La interpretación de los sueños de Freud... y estuve una temporada intentando interpretar sueños...
  • editado febrero 2013
    Ah! Esto venía antes, pero sigo sin pillarlo!!
  • Albertooooo!!!! ¿será capaz de dejarme así?
  • editado marzo 2013
    Deleuze y Guattari también aseguran que la represión del deseo en general,  en la edad adulta,  se ejecuta principalmente de modo inconsciente (11). En nuestra civilización, la pulsión sexual en general sólo se percibe cuando hay suficientes señales que le dan luz verde, que es cuando el orden sexual establecido lo permite;  entonces es cuando nos damos permiso para sentir el brote del gusto y del deleite, para reconocer la atracción sexual y tener conciencia de ella.  Luego, ya conscientemente, desde el neocortex, decidimos si nos autoinhibimos o nos dejamos guiar por el impulso.

    Es decir, la mayor parte de las veces ni nos enteramos y, de todas formas, cuando logramos percibir algo, casi siempre lo inhibimos también.
  • Vale, y una vez identificado el problema, ¿cómo salimos de esta?.

    Complacemos (llegar allí, ya es todo un trabajo), deshacemos la coraza (no me queda claro si complaciendo se deshace realmente toda la coraza?) y empezamos a sentir las pulsiones (?). En todos lados está el famoso "conectar con el cuerpo", pero eso no es tan fácil (o al menos yo no lo veo tan fácil). Sí es cierto que los dolores corporales, las enfermedades, etc, pueden ser una gran guía, el contacto físico permanente, puede ayudar mucho, hacerse consciente de alimentación sana, ejercicio consciente, todo esto, será el camino?. Y además, se supone que cuándo ya estemos conectados con nuestro cuerpo (largo, me imagino), seremos ya capaces de seguir nuestras pulsiones?.

    No me malinterpretéis, es que Casilda en teoría es tan clara, fácil y simple!! pero nuestras realidades de autoinhibición tan arraigadas... 
    :-??
  • La cuestión es, ¿es mejor que nuestra autorepresión sea consciente o inconsciente?
  • Bueno, mejor dicho: ¿qué es peor?
  • editado febrero 2013
    Casilda no explica nada de eso porque no sabe, Marta. Y creo que tanpoco lo pretende.
    Yo creo que Casilda, en su obra, describe con tristeza y desesperacion, la ruptura, el cambio, que llevo al estado actual de la sociedad humana. Nos habla de un estado "casi ideal" de union con la naturaleza, de un pasado lejano, del paraiso perdido.
    Tambien nos habla del presente; de la soledad y el aislamiento, del dolor, de la incomprension y de la enajenacion.
    Casilda aulla de dolor por la humanidad perdida y senyala que ha sucedido, que hemos perdido y describe como estamos.
    Sus palabras destilan amor y una gran tristeza.
    Casilda explica lo que no va bien y que es lo que cree que puede curarnos. Pero no explica como. No establece ningun metodo ni describe ningun proceso.
    Si alguien siente como suyas las realidades de Casilda, se vera llamado a hacer algo. Esa llamada se mantendra activada o no, segun decida actuar.
    Y actuar sera una nueva busqueda fuera de sus libros. Sera mirarse en el espejo y preguntarse si se puede seguir asi. O el tiempo adormecera esa conciencia que se habia despertado, hasta que algo suceda (si sucede). Una crisis, una perdida o cualquier acontecimiento que nos puede llevar a tomar un nuevo rumbo y cambiar nuestra vida sin medir las consecuencias.
    Y entonces... sera necesario alguien que nos comprenda, que haya pasado por ese mismo proceso, que haya sentido el mismo dolor y la misma desesperacion. Sera necesario que nos acoja en su cabanya y nos acompanye en el duro viaje hacia dentro. Es@ guia ha de conocer al menos un camino y ha de tener o al menos conseguirnos los recursos necesarios para el viaje y administrarlos. Y debera estar atento a cada uno de nuestros pasos, pues en algunos tramos podemos caer al vacio. Tambien tendra que ser paciente y cercano para que el miedo no nos haga huir y volver a donde estabamos y tomar con calma nuestros pasos hacia adelante y hacia atras.
    Pero somos nosotros, nuestras ganas de vivir y ser, nuesrro amor por quienes nos rodean, los motores y el impulso que nos permita hacer ese camino que describo u otro similar, con un guia, con un/a companyer@, con dos o con los que haga falta y tengamos a mano o encontremos a fuerza de buscar.
    Y no se si tengo algo mas que decir. Pero si lo tengo lo dire.
    Me legitima para ello la falta de maldad y el deseo de mejorar de verdad mi vida y la de quienes me rodean.

  • editado marzo 2013
    Alberto, es la segunda vez que te leo que Casilda destila tristeza o desesperación y a mi me transmite lo contrario, que ella tiene una gran esperanza y confianza en el ser humano. Y es la impresión que me dio cuando me acerqué a saludarla después de una conferencia suya (en 2006). Yo me acerqué toda emocionada a decirle que me habían encantado sus dos libros (entonces solo había escrito dos) y que me identificaba mucho con ellos, pensando que lo mío era una rareza y ella me dijo que cada vez más gente está en ello, que recibía muchos mensajes así y me gustó ver en ella esa esperanza a pesar de no compartirla pues la realidad me demostraba lo contrario.

    Y aquí explica Casilda porque no da fórmulas ni talleres (lo pongo entero para no interpretar nada):

    Sobre la recuperación del bienestar individual perdido...


    Y volviendo al orígen de nuestro malestar, para recuperar el bien-
    estar individual perdido, al menos en la medida en que aquí y ahora
    podemos hacerlo, no tenemos que hacer terapias de educación
    emocional o talleres de crecimiento personal.  Solo tenemos que
    aproximarnos un poco a la verdad de nuestra biografía corporal: es
    mucho más barato y mucho más apasionante.  La verdad corporal
    hace cambiar las relaciones personales más íntimas, más cercanas,
    y nos empuja a no tolerar la sumisión y a cambiar la dominación
    por la complacencia.
    En alguna ocasión me han preguntado si yo impartía o si quería
    impartir talleres en base a lo que escribo sobre la condición huma-
    na, y siempre he respondido que no, porque me parecía una preten-
    sión excesiva, incluso irrespetuosa.  Lo que sí podemos pretender
    es compartir nuestras propias experiencias y reflexiones con quien
    quiera compartirlas. Y por eso me atrevo a cerrar estos capítulos
    con un resumen de lo que creo que nos permite recuperar algo del
    bienestar propio de las criaturas humanas, algo que podríamos lla-
    mar, al hilo de todo lo expuesto, la lucidez o la transparencia psi-
    cosomática, en definitiva, la verdad de nuestros cuerpos.

    Para deshacer las mentiras y las corazas psicosomáticas que nos
    producen malestar, y aproximarnos a la verdad de nuestros cuer-
    pos, y a la expansión de su capacidad orgástica y de amar verdade-
    ramente, hay que adentrarse en el conocimiento de tres temas: 1) la
    autorregulación de la vida en general y de nuestro cuerpo en parti-
    cular; esto requiere estudiar y conocer la sinergia de todos los pro-
    cesos fisiológicos y psíquicos, y de todos los sistemas del cuerpo
    humano; la armonía del conjunto y entre el conjunto y cada parte;
    entre la molécula y la célula, entre la célula y el tejido, entre el teji-
    do y la víscera, entre la víscera y el fluido; y entre los órganos y sus
    pulsiones, y entre las pulsiones y las emociones, entre las emocio-
    nes y los sentimientos, entre la mente y el resto del cuerpo; o al
    menos saber que esto existe y es así.   2) Y con especial atención,
    tener presente la importantísima función de la libido y del placer en
    la autorregulación psicosomática: porque el desarrollo normal y no
    patológico del cuerpo humano requiere un desarrollo normal de su
    capacidad orgástica. 3) Sólo tras habernos empapado bien de los
    dos puntos anteriores, podremos entender la historia de la represión
    y del daño sufrido desde el nacimiento, a  lo largo de la crianza y
    de toda la infancia, así como la coraza, la desconexión y todas las
    secuelas que arrastramos y que nos causan el malestar individual. 
    Este conocimiento supone salir del engaño del matrimonio como
    realización del amor, o de los pecados originales, los karmas, los
    analfabetismos emocionales, etc..
    Roto el engaño, se puede dejar que poco a poco se vaya derri-
    tiendo la coraza, se vayan soltando los nudos y las tensiones inter-
    nas, y vayamos recuperando la capacidad de amar.
    Roto el engaño, la capacidad de amar verdadera (y la verdad cor-
    poral) se recupera permitiendo que el cuerpo se suelte y se derra-
    me, y dejando que el derramamiento derrita todas las corazas.
    La lucidez psicosomática y la transparencia interna, eliminan el
    mecanismo por el que se retroalimenta el estado patológico en el
    que vivimos, y libera los mecanismos de la autorregulación corpo-
    ral.  Estemos como estemos, hayamos sufrido los daños que haya-
    mos sufrido, si no hemos llegado a una fase terminal de nuestras
    vidas, el cuerpo tiene capacidad de autorregulación.  Y la autorre-
    gulación proporciona el sentimiento de bienestar interior, lo que
    llamamos ‘paz’ interior.  Aunque haya muchas averías que no se
    puedan reparar, existe la posibilidad de liberar la energía vital que
    empleamos en mantener las mentiras corporales y sociales, la cora-
    za firme y el inconsciente a tope; la energía que consumimos en el
    esfuerzo de una supervivencia en la desconexión interna, oponién-
    donos a la autorregulación.
    Dejar que el cuerpo se derrame quiere decir muchas cosas: dejar-
    se ir por dentro, no ofrecer resistencias a las apetencias, desinhibir-
    se, empezar a sentir el gusto de la complacencia, y también quiere
    decir poner en práctica la capacidad orgástica de nuestros cuerpos.
    Sólo el tocar el fondo de nuestra integridad primaria, el percibir y
    reconocer nuestras pulsiones, el deseo de placer, el placer y la com-
    placencia significa en gran medida, devolver a nuestro cuerpo al
    Paraíso perdido.
    Dicho esto solo queda añadir que el proceso de reconexión inter-
    na y de eliminación de las corazas y de las máscaras, siempre será
    un proceso a contracorriente del mundo, del orden establecido.
    Pero la misma energía que se libera en el proceso, y que antes ser-
    vía para mantener la coraza y el inconsciente, sirve para nadar a
    contracorriente.  Y a veces, hasta nos sobra para hacer filigranas y
    piruetas en el agua.
    No hay nada personal o individual que no sea también social (y
    viceversa).  Derretir la coraza significa abandonar las creencias fra-
    tricidas (y viceversa).
    Antonio Machado decía:  yo vivo en paz con los hombres/y en
    guerra con mis entrañas,  resumiendo en dos sencillos versos la
    contradicción entre el orden social y la autorregulación psicosomá-
    tica.
    Porque es cierto que la adaptación al orden social fratricida nos
    hace estar en guerra con nuestras entrañas; literalmente nos retor-
    cemos las tripas para vivir en este mundo, tal y como ha compro-
    bado una amiga ginecóloga que ha visto con sus propios ojos el
    estado de los úteros que operaban en el quirófano.  Es lo que he tra-
    tado de explicar en este libro.  Pero no podemos seguir mantenien-
    do este orden social a base de retorcernos tod@s las tripas;  esto no
    es una paz verdadera, es una paz ficticia.  Se trata de establecer la
    paz verdadera desde la paz de las entrañas, aunque para ello haya
    que empezar por ir a contracorriente en este mundo.    Esta es tam-
    bién la verdad que no nos dicen l@s psicólog@s: que el precio de
    la paz de las entrañas es una lucha dura y una resistencia activa,
    permanente contra el orden social.

  • editado febrero 2013
    "para recuperar el bien-
    estar individual perdido, al menos en la medida en que aquí y ahora 
    podemos hacerlo, no tenemos que hacer terapias de educación
    emocional o talleres de crecimiento personal."

    No creo en la educación emocional, y los talleres y cualquier otra cosa, pueden ser o no vias para el cambio personal. El cambio es un acto que se produce desde dentro. Esto lo suscribo plenamente.

    " Solo tenemos que
    aproximarnos un poco a la verdad de nuestra biografía corporal: es
    mucho más barato y mucho más apasionante.  La verdad corporal
    hace cambiar las relaciones personales más íntimas, más cercanas,
    y nos empuja a no tolerar la sumisión y a cambiar la dominación
    por la complacencia."

    Pues ala! 

    Y que conste que no le niego nada a Casilda Rodrigañez. Me identifico con lo que entiendo de su discurso. Y me parece un extraordinario despertador. Para mi fue determinante para elegir el camino por el que iniciar mi búsqueda y le estaré siempre agradecido por escribir y difundir sus libros y artículos.
    Ah! No te niego que la tristeza pueda ser una evocación mía de mi lectura. 
    Pero no me salgo de mi guión (no por testarudez, sino por instinto y convicción) y reivindico la acción; y eso es la entrega a las criaturas que nos rodean, a nuestros hijos y compañer@s, a nuestr@s amig@s. Y a darse de bruces contra el muro que nos separa a veces de ell@s hasta derribarlo. Eso es tocar, abrazar, besar, hablar, gritar, llorar, hacer y deshacer... y volver a empezar.

  • Nadie dice que se fácil, pero la cuestión es que no es imposible y en eso estamos y por eso lo tratamos de desgranar. No es fácil tampoco compartir todo lo que vamos sintiendo, de lo que nos vamos dando cuenta, al menos no en público, pero si se puede con quien sabes que está en el mismo camino.
  • Anicka, sabes que comparto ese camino, o al menos que nos encontramos en muchas intersecciones.
    Debo senyalar y reconocer que me estimulan estos "enfrentamienros" contigo. Y tengo la sensacion de que a ti tambien. Y sobre todo espero (y me alegra comprobar que una y otra vez es asi) que no te desanime y que te repones rapidamente de los disgustos que mis intervenciones pueden ocasionarte (y que no pretendo infligirte).
    Escribo esto abiertamente porque a todos nos ayudan las reflexiones compartidas y merecemos saber en lo que estamos.
  •  Me gusta esta frase de Casilda que ha puesto Anica. 

    "La meta de todo anhelo es establecer -o probablemente restablecer- una comprensiva armonía con el ambiente a fin de poder amar en paz".

    Y me gusta esto que ha escrito Alberto:

    "Casilda aulla de dolor por la humanidad perdida y señala que ha sucedido, que hemos perdido y describe como estamos.
    Sus palabras destilan amor y una gran tristeza". 

    pero por supuesto destilan esperanza como bien dice Anica. Si no, no escribiría nada de lo que escribe. 

    Me gusta esta frase de Machado:

    "yo vivo en paz con los hombres/y en
    guerra con mis entrañas"


    En general el hilo me fascina, pero estas son algunas frases que se quedan un poco en el aire y que me apetecía rescatar. 

    Y veo que os habeis pasado al hilo del ego, al otro frente como decía Anica , si, si, nos debemos atacar por todos lados, sin duda. No nos podemos dar ni un segundo de respiración porque si no andamos con cuidado, con mucho cuidado,  viene el mundo, con sus supermercados, sus facturas, sus mensajes subliminales, sus "pantallas", su "prostitución laboral" (vender tu vida a cambio de un sueldo) y nos engulle, ja, ja.... 

    Pues yo sin embargo quiero rescatar este frente, el del placer, el de los besos y abrazos, el del amor libre como única forma de vivir pletóricamente feliz, como una necesidad por desgracia insatisfecha del ser humano y que nos hace sentir tensión muscular por todos lados. 

    Creo que para llegar a comprender en realidad el auténtico significado del amor libre me haría falta nacer de nuevo. Ahora solo puedo entrever mínimamente un esbozo de su dimensión, ahora que entre otras cosas empiezo a diferenciar sexualidad de genitalidad. 

    Pero lo que me deja verdaderamente apesadumbrado no es que yo no pueda alcanzar a soñar un entorno tal que nos pudieramos derramar todos sin temor, amar en paz como dice Casilda........... lo que me tiene preocupado de verdad es que mi hija empiece a sentir que eso no existe fuera de su entorno inmediato. Que se empiece a acorazar del mundo en vez de expandir su amor.  Que sienta falta de reciprocidad. Que empiece a resignarse a la carencia. A la carencia de besos y abrazos en el mundo.   

  • De ahí la importancia de buscar entornos adecuados, sensibles, y alejarnos de lo que hace daño.
    Yo sufro igual que tu, sufro por ellos, por su entrega y por no tener las herramientas de protegerse de la maldad. Pero confió, en que sabrán reconocer lo que les permita seguir su camino, tal como lo desean. Sabrán reconocer quien les vale y quien no, y podrán apartarse.
  • editado marzo 2013
    Del artículo sobre discontinuidad de Casilda rescato unos párrafos:

    https://sites.google.com/site/casildarodriganez/--la-corrupcion-de-la-simbologia-pre-patriarcal

    Pero  así  han  sido  las  cosas.    La  monogamia,  la  pareja  como  hoy  la  entendemos  supone  una tremenda violencia contra nuestros cuerpos porque niega el desarrollo de la otra sexualidad, la que fue, por cierto, probada  por  la  sexología  científica  del  siglo  pasado,  que  llegó  a  la  conclusión  de  que  el  desarrollo  normal  de  la sexualidad de una mujer supondría unos 30 ó más orgasmos consecutivos diarios (Masters y Johnson); un paradigma orgásmico  irrealizable  dentro  de  la  pareja  monógama,  del  sexo  sin  deseo  y  de  la  maternidad  robotizada.    Sin
    embargo, todavía en los años 50 del siglo pasado, el doctor Serrano Vicens, que realizó una investigación al respecto aprovechando su condición de médico de cabecera, encontró a 35 mujeres que desarrollaban normalmente dicha capacidad orgástica.  Al parecer el secreto era las relaciones autoeróticas y lésbicas de aquellas mujeres a  lo largo de su vida, desde la infancia y simultáneas a las relaciones conyugales de sus matrimonios.  Todas aseguraban que sus otras relaciones no menoscababan las conyugales, sino que por el contrario, las hacían mejores, afirmando sentirse
    muy enamoradas y felices en su matrimonio.  La organización actual de las relaciones humanas es una organización contra  natura,  contraria  a  un  sistema  libidinal  humano  que  arranca  con  la  relación  simbiótica  madre-criatura  y  la expansión  de  una  sexualidad  femenino-materna.

    ....

         La  antropóloga  Martha  Moia,  con  su  preciosa  metáfora  de  la  urdimbre  y  la  trama  de  las  telas,  ha  hecho  una descripción precisa de cómo eran los grupos humanos  en todas las culturas y civilizaciones previas al patriarcado, señalando su universalidad; es decir que en todas partes los grupos humanos se organizaban de la misma manera;  no en cumplimiento de ley o de religión alguna, evidentemente, sino porque todos los grupos humanos se formaban según el sistema libidinal que en condiciones normales rige las relaciones humanas.

    ....

           En  esta  aproximación  a  esta  exposición  del  arte  prepatriarcal  hay  una  dificultad,  y  es  que    lo  que  ahora entendemos por sexualidad es otra cosa muy distinta de la sexualidad natural de aquellas civilizaciones.  En aquellos tiempos se trataba del proceso de sensaciones internas, del brote del deseo, de temblores, vibraciones  y  latidos;  del flujo,  del recorrido, de los torbellinos  y remolinos del placer en el cuerpo; 


  • Desde la diada madre-criatura, se vertebrarían todas las demás relaciones, no en contra, sino a favor de las pulsiones sexuales humanas, puesto que el sistema libidinal tiene la función de organizar las relaciones humanas.

    ....

    ...tumbarse  con  las  piernas  abiertas  es  una postura natural y normal del estado de relajación y de confianza, y sumamente cómoda para las mujeres (y para los hombres, y en realidad, para cualquier mamífer@, como solemos ver a menudo en perr@s y gat@s), y que por tanto estaría necesariamente normalizada en una sociedad sin Tabú sobre el sexo.

    ....

    Quizá la inhibición actual de dicha postura  es uno de los mayores indicadores de la represión y de la violencia interiorizada que arrastramos.

  • De nuevo, del libro de La sexualidad y el funcionamiento de la dominación:

    La emoción erótica sigue estando proyectada a la pareja, y aunque no se hable del pecado de  'lujuria', la libertad del amor y del deseo sigue llamándose ‘promiscuidad’ con su connotación peyorativa.

    ....

    Al miedo a que nos quiten la escafandra (elemento básico de todo chantaje), se une el sentimiento de culpa: la culpa de sentir deseos, gustos, impulsos, ganas de hacer y de desear lo que ‘está mal’.   El deseo no lo inventó el psicoanálisis, porque ya Moisés habló de dos pecados diferentes, el del deseo y el de llevar a la práctica el deseo. El pecado está en la carne misma, en percibir y sentir su excitación, su pulsión, el deseo; somos culpables de vivir, de estar vivos. 

    (Con lo de la escafandra se refiere a un simil entre deseo y aire y dice que imaginemos que nos quitan el aire y luego nos dan una escafandra y acabamos creyendo que eso es lo normal y encima estamos agradecidos a la escafandra.)
  • editado marzo 2013
    Y de Pariremos con placer, sobre la recuperación del útero:

    Creo que hay tres cosas básicas importantes para recuperar el
    útero.  Una es el propio orgasmo, sea cual sea su origen, que siem-
    pre ‘se opone a la coraza’ y propicia la reconexión
    .  A fuerza de
    latir, el útero deshace la tensión y pierde el estado de rigidez, y a
    fuerza de expandir el latido de placer acaba por alcanzar nuestra
    conciencia, nuestro neocortex.  El orgasmo es la principal vía de
    ‘rehabilitación’ del útero.  El saberlo además intensifica la efica-
    cia del proceso de rehabilitación.
    La segunda cuestión básica para la recuperación del útero, es
    el cambio de actitud en general ante el placer.   Es necesario, sobre
    todo para las mujeres, cultivar -en el sentido de  hacer verdadera
    cultura- el reconocimiento de la función orgánica del placer; una
    cultura que vaya más allá del mero rechazo al destino tradicional
    de sufridoras.   Que ponga el placer en el lugar que tiene en la
    vida.  Porque no sólo se trata de acabar con la vieja resignación
    tradicional, y de que el placer ya no sea pecado, ni sea ‘malo’.  Se
    trata de entender que el placer no es algo aleatorio o prescindible
    ,
    que pueda y deba esperar frente a otras cosas (responsabilidades
    profesionales, hij@s, etc.) que sí consideramos imprescindibles o
    necesarias.  Como todo lo que se produce en el cuerpo, el placer
    no se produce porque sí sino que tiene una función de regulación
    fisiológica y psíquica
    .  Es necesario que las mujeres tengamos una
    actitud de reconocimiento del placer que mana de nuestro cuerpo.
    Sin el placer no es posible la percepción corporal ni la reconexión.
    Sin el placer el cuerpo se queda despiezado.  Reconocer el placer
    es  ‘soltar’  la  inhibición  inconsciente  y  automática,  socialmente
    adquirida.

    En tercer lugar, la recuperación del útero se propicia también
    desde el neocortex, conociendo la función del útero.  Cuanto más
    sepamos, más nos empapemos de la sexualidad uterina, más faci-
    litaremos la reconexión.  Si el neocortex ha sido el camino de la
    inhibición, por donde la moral y el orden sexual alcanzan nuestros
    cuerpos y logran nuestra propia autoinhibición del deseo, también
    puede  ser  lo  contrario  (de  hecho  la  pornografía  que  excita  los
    cuerpos, lo hace a través del neocortex):
    - Visualizar el útero.  Deberíamos de tener dibujos de úteros en
    las  paredes  de  nuestros  cuartos  (¡no  en  sección  transversal  por
    favor!  sino enteros y vivos).
    -Pensar en el útero; pensar, sentir y percibir desde el útero (el
    cerebro recogido/haciéndose vientre – Gioconda Belli).
    - Recuperar el lenguaje del placer que hace referencia a las pul-
    siones, a las conexiones, y a sus procesos de expansión.
    Podemos
    empezar por recuperar el lenguaje simbólico del neolítico.
    Con la cultura de represión de la sexualidad hemos perdido el
    lenguaje del placer; o mejor dicho, se quedó en aquello del ‘peca-
    do de la carne’ (por cierto que es bastante explícito, porque según
    esta expresión toda la carne es pecaminosa, es decir pulsátil, sus-
    ceptible de ser invadida por el placer).  No tenemos palabras, pero
    tenemos símbolos que nos penetran y nos reactivan las pulsiones
    corporales.
  • Cada una de nosotras está donde está y cada una debe confiar en su cuerpo y dejar que le guíe.
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