las emociones

editado junio 2013 en Plaza Mayor
Este libro es increíble, es que cuando me pongo a subrayar resulta que es TODO.
dice cosas que siempre he sentido y nadie me entendía, eran mis extravagancias, mi "problema cultural".
cuanto agradezco a Casilda haber escrito "la sexualidad y el funcionamiento de la dominación".

¿hablamos de las emociones?

Las emociones están diseñadas  filogenéticamente para la auto-
rregulación.
  Sin embargo,  se nos inculca que la cólera, la rabia, el
enfado, etc. deben ser reprimidas y controladas: antes porque eran
‘pecados capitales’, y ahora porque son emociones ‘negativas’.  La
cólera, la rabia, la ira, el enfado, no son ni pecado ni emociones
‘negativas’: no hay nada que se produzca en el cuerpo humano que
originariamente sea ‘negativo’.  Lo ‘negativo’ es lo que provoca
esas emociones de autodefensa en las criaturas humanas
;  porque
son emociones del sistema de alerta y de defensa, previstas para
repeler agresiones o distanciarnos de quien nos hace daño y que de
ese modo no pueda seguir haciéndonoslo.  Sin embargo, estas emo-
ciones del sistema de alerta se presentan desligadas del contexto
que las provoca, para poderlas negar, tildarlas de ‘negativas’ y para
que nosotras mismas las inhibamos, y con ellas la resistencia y la
rebeldía frente a las agresiones de quienes están jerárquicamente
por encima nuestra.

La verdadera ‘inteligencia’ es la que nos llevaría a unir emoción
y pulsión corporal, y a reconocerlas como la reacción corporal más
adecuada y sabia ante el medio (ya sea amable u hostil); a sentirlas
como parte de la autorregulación psicosomática,  conscientes de la
verdad corporal y de la verdad social.  Es decir, es la ‘inteligencia’
del neocortex que comprende y respeta la sabiduría del cuerpo
humano,  que nos llevaría a recuperar el sentido original que tienen
todas las emociones que se originan en nuestro cuerpo como parte
de la autorregulación.  Porque no somos ‘analfabet@s’ emociona-
les.   Porque las emociones se desquician, se lían y se descontrolan
sólo con la quiebra de la autorregulación.
  El/la analfabet@ es el
que nunca aprendió a leer y a escribir; pero los seres humanos
nacemos sabiendo, y las emociones son tan sabias como el corazón
o el hígado; es la represión lo que las deja desquiciadas y desco-
nectadas de su lugar en la autorregulación. 
Si a mí me hieren con
engaño es normal que sienta enfado y rabia;  si se muere o sufre un
ser querido, es normal que sienta dolor y tristeza;  si alguien pre-
meditadamente hace daño a mi hijo o a mi hija, a mi hermana o a
mi hermano, es normal que sienta odio, lo mismo que es normal
que sienta agradecimiento y amor por el que hace el bien a mi hijo
o a mi hija, a mi hermana o a mi hermano.  La emoción debiera
estar debidamente conectada al impulso corporal y así, espontáne-
amente, cumplirá su función en el proceso regulador orgánico y/o
social. No hay que hacer con las emociones nada más que respetar-
las y dejarlas que vivan y hagan lo que tienen que hacer.   Toda
criatura es emocionalmente inteligente, como es fisiológica y libi-
dinalmente inteligente.
  Todo cuerpo es sabio, de otro modo no
podría permanecer vivo.
Las relaciones de dominación desquician las emociones. Por
ejemplo, sin relaciones de dominación, sentiríamos desprecio hacia
lo que impidiera el bienestar de las criaturas humanas.
Sentiríamos una cosa despreciable, cuando realmente no tuviese
valor en el sentido de que no valiera para realizar nuestro bienes-
tar.  El desprecio sería una emoción sabia que cumpliría su función
en el aprecio y en el desaprecio de una escala de valores estableci-
da con respecto al bienestar de los seres humanos.   En cambio con
la dominación, el desprecio aparece vinculado a la superioridad,
porque para ejercer la dominación el superior debe despreciar al
inferior (o a los mediocres como dicen los nazis, o a los negros o a
los emigrantes etc., para explotarles).   Como también hace falta
transformar la dignidad en orgullo, en ser ‘grande’, como dicen los
anuncios publicitarios filonazis, para sostener emocionalmente la
creencia de que se es un ser superior.  El palacio da esta ‘grande-
za’ a los cuerpos que lo habitan, el mausoleo a sus linajes, y el
orgullo a los egos.
Ahora bien, si desde abajo alguien manifiesta algún conato de
rebeldía, enseguida le dicen  no seas orgullosa, confundiendo el
orgullo de la dominación con la defensa de la dignidad humana. La
dignidad y el orgullo son cosas muy distintas: la dignidad es la afir-
mación de la criatura humana, y el orgullo la afirmación de la supe-
rioridad relativa del ego
, orgullo que inevitablemente va de algún
modo unido al desprecio de los inferiores.  La sabiduría de las emo-
ciones se recupera con la transparencia corporal y social, con el
derretimiento de las corazas, con la conexión del neocortex con el
cerebro límbico y la pulsatilidad corporal.
Así podríamos ir haciendo un recorrido por todas las emociones,
para devolverles su sentido orgánico original y entender la situa-
ción actual en el contexto de las relaciones de dominación para no
maltratarnos más de lo que ya el orden establecido nos maltrata.
Quizá en lugar de manipular nuestras emociones para adaptarnos
‘inteligentemente’ al orden social,  reconoceríamos inteligente-
mente su sentido autorregulador de la vida humana, encontraría-
mos paz interior, armonía, bienestar y recuperaríamos una de nues-
tras principales fuentes de recursos energéticos para resistir y
luchar contra la dominación. 
Hay dos ‘inteligencias’: la fratricida,
que se aplica a la construcción de las mentiras y de la represión, y
la de la vida, que se aplica a cuidar de ella y restaurar la verdad y
la fraternidad humana.

Comentarios

  • Gracias por compartir. Va bien recordarlo.
  • Habiéndolos leídos la última vez todos seguidos, para mi este libro (La sexualidad ...) es el mejor de Casilda.
  • Me gusta Casilda, pero es que cuesta entender algunas cosas. ¿Qué quiere decir cuando habla del desprecio?. El desprecio sería una emoción sabia que cumpliría su función en el aprecio y en el desaprecio. .??? :-?
  • Te dejas la coletilla final que es lo que le da el sentido:

    El desprecio sería una emoción sabia que cumpliría su función en el aprecio y en el desaprecio de una escala de valores establecida con respecto al bienestar de los seres humanos.

    Quiere decir que si estuviésamos conectados con nosotros mismos, sentiríamos aprtecio por lo que provoca bienestar al ser humano y desprecio por lo que no. Pero en nuestra sociedad suele pasar lo contrario. Mira la última frase:

    Hay dos ‘inteligencias’: la fratricida, que se aplica a la construcción de las mentiras y de la represión, y
    la de la vida, que se aplica a cuidar de ella y restaurar la verdad y la fraternidad humana.


  • es lo de las cosas del mundo y las cosas de la vida.
    y cada vez estoy más convencida que no solo son dificiles de compaginar sino incompatiblesentre sí.
    no se puede ser al mismo tiempo libre y reprimido.
  • Pues me alegra saber que yo estoy conectada conmigo misma por que a mi no me pasa lo contrario.
  • editado junio 2013
    Sentir aprecio por las cosas es relativamente fácil, toda la vida nos enseñan apreciar (es emoción "buena" "loable"). Sentir aprecio está bien, pero creo que es importante complementarla con la otra parte que no es tan cómoda: sentir desprecio, despreciar.
    Por eso la autora habla en el texto de una escala que va del aprecio (por lo que favorece el bienestar) al desprecio (por lo que impide o dificulta el bienestar).

    ¿aprenderá la sociedad a apreciar el desprecio y quitarle la etiqueta de emoción negativa?

    ¿aprenderemos a despreciar todo lo que impide el bienestar nuestro y de nuestras crias, hermanos y hermanas?
    ¿Llegará el día en el que despreciar abiertamente a los represores será visto como un acto digno y natural y la sociedad dejará de reprimir el desprecio?
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