Videos comprometidos: Articulando resistencias

editado septiembre 2013 en Cine
en uno de estos videos Juan Carlos Monedero habla de como agrietar el sistema.
Fijaos en la historia del principe y la Cenicienta. (por el final)
tengo la sensación de que en el mundo de la educación, crianza y sobre todo homeschooling ocurre lo mismo: muchos quieren calzar el zapatito como sea. quieren tanto estar dentro del zapatito de cristal (el sistema) que son capaces de cortarse los dedos.



lástima no tener en nuestro bando gente así.

Comentarios

  • "no necesitamos alternativas, necesitamos un pensamiento alternativo de alternativas"
  • Lo apunto para ver, gracias Anna
  • editado septiembre 2013
    a mi me encanta este hombre siempre
    8->
  • y a mi 8->
    ya se nota :P , hoy escuche este video de nuevo para recordar como era el tema de las alternativas y ví el me gusta solo de Jesús y pensé que seguramente se os habrá pasado porque con lo bueno que es debería tener más aplausos :P

  • y ya que estamos:




  • Sí, yo me lo perdí, me pongo a ello! mil gracias!
  • y sigo insistiendo en este tema,  porque Juan Carlos Monedero lo explica de maravilla. aquí la presentación del libro

    "curso urgente de política para gente decente"


    habla precisamente de lo que hemos tocado en el hilo de trabajo, de como nos han podido convencer de algo absurdo que es que cada uno es individualmente dueño de su futuro y presente,  habla del neoliberalismo que no tiene nada de bueno, ni nos hace más listos, nos han convencido de que somos nuestros propios empresarios y que si nos va mal es porque no aprendimos chino mandarino a las tres de la mañana. y habla de apostar por lo colectivo, y proponer alternativas y mojarse hasta el tuetano ...




  • editado octubre 2013
    y aquí un poco más de información por escrito, donde enlazan fragmentos del libro para leer antes de comprar:

    http://www.huffingtonpost.es/juan-carlos-monedero/curso-urgente-de-politica-para-gente-decente_b_4149764.html





    ¿Nos hace falta un curso urgente de política? Si sirvieran los libros
    de autoayuda, hace tiempo que no tendríamos problemas. Pero la única
    autoayuda que sirve es la colectiva. Y esa se llama política. ¿Aburrida?
    Eso dicen también de la música clásica. Es curioso que lo que apasiona a
    los ricos a los pobres les parece aburrido. ¿Alguien se habrá encargado
    de que las cosas sean así? La chusma que vea Gandía Shore. Y que cada vez sea más chusma. Algunos no pensamos así.

    La Patronal española plantea llevar la jubilación hasta los 70 años al tiempo que pide más dinero para beneficios en las autopistas de peaje. Un anuncio en Infojobs
    busca licenciado en administración de empresas para repartir bollería
    de madrugada por bares de Murcia. Otro ofrece 400 euros brutos a una
    persona que atienda ininterrumpidamente dos líneas de teléfono que
    deberá tener en su casa. Por supuesto, también tiene que darse de alta
    como autónomo, aunque eso se coma el sueldo. La última vez que en Europa
    se lograron derechos fue en el mayo del 68. Las luchas de ayer son los
    derechos de hoy. La falta de lucha es también responsable de la falta de
    derechos. Derrotada la ciudadanía, los vencedores anuncian sus edictos
    de vencedor. Ningún verdugo ha entregado nunca la soga si no se la han
    arrancado de las manos las futuras víctimas. Tenemos seguridad social y
    pensiones y educación pública y sanidad pública solo cuando el miedo
    cambia de bando.



    La gente decente, la que no quiere librarse de ser víctima
    convirtiéndose en verdugo, no sabe qué batalla ha perdido. Ha hecho todo
    lo que le decía el ejército vencedor. Se ha humillado, traicionado a sí
    mismo y a los suyos, autoexplotado, para, al final, ser ejecutados. ¿Y
    si lo que nos pasa, otra vez, es que no sabemos qué nos pasa? El
    neoliberalismo, esa manera de entender el mundo basada en el
    individualismo y la competitividad, se ha convertido en un nuevo sentido
    común. La derecha es neoliberal, lo sabe y lo celebra. Pero la
    izquierda también es neoliberal y, además, no lo sabe. En la Alemania
    nazi, muchos judíos decidieron colaborar con los nazis en la
    organización de los campos de concentración (una palabra que era un
    eufemismo). Otros se levantaron en el gueto de Varsovia. Si la
    proporción hubiera sido la inversa no se habría ensombrecido la
    humanidad con la barbarie del Holocausto. ¿No aprendemos?



    En este tiempo en el que los canallas andan envalentonados y la gente
    decente perpleja, cualquier perspectiva de cambio pasa por entender que
    nuestra manera de pensar no la hemos decidido nosotros. Hace cuarenta
    años, la ciencia social diagnosticó la imposibilidad de universalizar la
    democracia social y el sistema capitalista. Eran tiempos donde se
    hablaba de la crisis de legitimidad de la democracia occidental. El conservadurismo contraatacó y dijo que el problema era de gobernabilidad. No se trataba de que los políticos carecieran de legitimidad, sino que el problema estaba en las excesivas exigencias populares. Una multitud que había tenido acceso a la educación y estaba mejor preparada sobrecargaba al Estado con sus demandas.

  • editado octubre 2013

    La derecha, junto al diagnóstico del fin del paradigma keynesiano,
    propuso una terapia: reducir el Estado social, privatizar el sector
    público, ampliar el mercado abriendo las fronteras, desregular la
    economía, entregar a órganos supranacionales las tareas de implantación
    del modelo, rebajar las expectativas de los estudiantes, controlar los
    medios de comunicación, rebajar las ideologías de los partidos,
    convertir los parlamentos y cualquier ámbito político en un asunto
    técnico. Transformar cualquier conflicto político en un asunto técnico a
    resolver resuelto por los expertos y no por los pueblos. Despolitizar y
    entregarle la gestión de los asuntos colectivos a minorías
    pertenecientes a los grupos de poder. La izquierda se limitó a decir que
    quería regresar al pasado. Si no hubieran tirado a los clásicos del
    pensamiento político por la borda, habrían sabido que los que quieren
    volver hacia atrás se convierten en estatuas de sal.



    Esta estrategia se ha acelerado en España. La reforma del artículo 135 de la Constitución
    dio prioridad al pago de la deuda por delante del gasto social que
    marca el artículo 1 del texto constitucional (España como Estado social y
    democrático de derecho). Añadamos un presidente que se presenta con un
    programa electoral al que reconoce desconocer "porque lo mandan los
    mercados" (¿Quién ha votado a los mercados?). Una red de corrupción del partido del Gobierno
    se esconde entre los vericuetos de una justicia con dos varas de medir.
    Unas instituciones -monarquía, jueces, cajas de ahorro- bajo sospecha
    ciudadana, dejan de construir orden social y son factores de desorden.
    La oposición, mientras tanto, sigue empeñada en parecerse demasiado al
    pasado y cierra las puertas a nuevas caras, nuevas maneras y nuevos
    objetivos. ¿Cuándo mereció la ciudadanía española este maltrato de su
    clase política? El 15-M lanzó las preguntas correctas. ¿Qué hay que
    hacer para ofrecer las respuestas? Ese es el corazón de este Curso urgente de política para gente decente.



    En tanto en cuanto no veamos estas realidades que nos encarcelan con
    sus barrotes de pensamiento no podremos cambiarlas. Demasiada gente
    empeñada en cegar cualquier análisis alternativo. El individualismo y la
    competitividad se han convertido en nuestra manera de estar en el
    mundo. Individuos que pensamos solamente en nosotros mismos, en nuestros
    intereses particulares, y mostramos profundas dificultades para
    encontrar las razones de la vida colectiva. Como dice Jameson: "Es más
    fácil imaginar el fin del mundo que el fin del capitalismo". Un
    individualismo que privatiza lo público y termina por privatizarnos a
    nosotros mismos. Una competitividad que nos pone en lucha a todos contra
    todos. Y como alimento para estos dos monstruos, tres grandes
    instrumentos que nos terminan de robar la libertad: una mercantilización
    de la vida, donde prácticamente es imposible encontrar un espacio que
    no se haya convertido en una mercancía, sea la educación, la salud, el
    ocio, el afecto, incluso el sexo y la amistad; una precarización laboral
    que nos lleva a sacrificar nuestra humanidad para lograr un empleo
    (gente que estudia y estudia y estudia sólo para encontrar un empleo, no
    para crecer personalmente, personas que pasan por un quirófano para
    estar más bellas con el fin de ser más empleables, seres humanos
    convertidos en empresas de sí mismos que orientan su vida como
    si fueran una tienda en un día de mercado); y una desconexión de la
    realidad producida por vivir en ciudades, por el desarrollo tecnológico y
    por los intercambios basados en dinero. ¿Saben las gentes que viven en
    las grandes ciudades que la energía que consumen, los alimentos que
    comen, el agua que beben y los desechos que producen tienen su origen y
    destino fuera de la propia ciudad? Desconectados en la era de la
    información. Y encima, sin enterarnos.



    Si se quiere salir de la trampa neoliberal, hay que dar por acabado
    el tiempo de la confusión y de la resignación. Ya sabemos qué nos pasa.
    Vamos a convertirlo en un nuevo sentido común. Y construir de una vez
    una democracia que merezca ese nombre. El tiempo de las sonrisas y la
    contemplación se lo han llevado los que dicen que hay que alargar la
    jubilación hasta los 70 años, los concejales que afirman que se tiene
    que terminar "eso de hacer deporte gratis", los ministros arrogantes que
    entienden que la universidad sólo es para los que vengan estudiados de
    familia, los que gritan que hemos vivido por encima de nuestras
    posibilidades o los que salen de los juzgados sonriendo mientras
    declaran que hicieron todo de manera estupenda aunque hayan vaciado las
    cajas de ahorro.



    Vamos a atrevernos a asumir que somos hijos maltratados, esposas
    maltratadas, padres maltratados. Y a entender que los que nos maltratan
    lo hacen solamente porque no hemos entendido que debemos y podemos
    pararles los pies.

  • Me lo he leido y he visto la primera parte del video, pero me quedo pensado ¿y qué puedo hacer yo?

    :(
  • precisamente de eso va el libro, y hay mucho que hacer, pero ya sabes, nosotros somos estos buenazos perplejos...
    En este tiempo en el que los canallas andan envalentonados y la gente
    decente perpleja, cualquier perspectiva de cambio pasa por entender que
    nuestra manera de pensar no la hemos decidido nosotros.

  • Y tanto que no la hemos decido nosotros, como casi nada. Yo creo que la humilde "revolución maternal" pasa por aquí, y encaja.
  • "la alegría es revolucionaria, y además, gratis"... ;)
  • Siento aguar la fiesta... pero una de mis frases preferidas es: "la felicidad es revolucionaria cuando se colectiviza" :ar!
  • a mi lo que me gusta de Monedero es que insiste mucho en lo colectivo precisamente, en la tribu aunque no la llame de esa manera. cuando dice: "como decía mi maestro Jesús Ibañez..." veo que sabemos de que hablamos ;)
  • editado noviembre 2013
    ays, y el tema de la mercantilización de todo, eso se ve tanto por estos mundos de crianza como en el mundo exterior... "si no eres cliente, eres producto" (eso lo escuché de Luis ;) )
    vamos, un asco con todas sus letras.
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