Los pequeños hombres libres

editado abril 2014 en Biblioteca
"Los pequeños hombres libres", de Terry Pratchett, es la primera novela de la serie de Tiffany Dolorido, una niña de 9 años que vive en un pequeño pueblo de la caliza y que es capaz de ver las cosas de modo muy diferente a la gente que le rodea. Un don que resultará clave cuando se adentre en el reino de las hadas para rescatar a su hermano pequeño Wentworth, que ha sido raptado por la reina.

Para conseguir su objetivo Tiffany cuenta con la ayuda de una sartén de hierro, un libro sobre enfermedades ovinas, un sentido común a prueba de bombas y los Nac Mac Feegle, los pequeños hombres libres, un clan de pequeños hobrecillos azules, con pavor por los abogados y especialistas en pelear, emborracharse y robar ganado.

Una historia sencilla, asequible para los niños y que engancha a los mayores, contada con el sentido del humor subversivo de Terry Pratchett y con un claro mensaje principal "No dejes que los prejuicios, los estereotipos y los cuentos de hadas que te contaron desde pequeño te impidan ver lo que tienes delante de las narices" (que en este caso son unos duendecillos azules y pendencieros que crean adicción). Entre los temas secundarios tenemos la importancia de hacerse preguntas y el poder de las palabras.

Aquí el enlace a la novela completa.

http://es.scribd.com/doc/210138239/Pratchett-Terry-Los-Pequenos-Hombres-Libres

Y aquí la descripción que se hace de los maestros del mundo ficticio (o no tanto) en que se desarrolla la acción

"La mayoría de los niños del pueblo acababan trabajando en lo mismo que sus padres o, al menos, en otros trabajos del pueblo en los que hubiese algún otro padre dispuesto a enseñarles el oficio. Se suponía que las chicas tenían que acabar siendo las esposas de alguien, y se esperaba que supiesen leer y escribir, porque eran tareas ligeras de interior que resultaban demasiado enrevesadas para los chicos.

Sin embargo, todos estaban de acuerdo en que había otras cosas que incluso los chicos debían saber, para evitar que se pasaran todo el tiempo preguntándose qué había al otro lado de las montañas ocómo caía la lluvia del cielo.

Las familias del pueblo compraban un ejemplar del Almanake todos los años y de ahí sacaban cierto tipo de educación. Era grande, voluminoso, impreso en un lugar lejano, y contenía muchos detalles sobretemas tales como las fases de la luna y el momento adecuado para plantar alubias. También había unas cuantas profecías para el año siguiente y se mencionaban sitios remotos con nombres como Klatch y Hershebia. Tiffany había visto una ilustración de Klatch en el Almanake, en la que se veía un camello en el desierto; había averiguado lo que eran las dos cosas porque su madre se lo había dicho. Y eso eraKlatch: un camello en el desierto. Se había preguntado si no habría algo más, pero, al parecer, «Klatch = camello, desierto» era lo único que sabían todos.

Ahí radicaba el problema: si no encontrabas la forma de evitarlo, la gente seguía haciendo preguntas.

Los profesores resultaban útiles para eso, y había bandas de ellos que vagaban por las montañas junto a los hojalateros, los herreros móviles, los hombres de las medicinas milagrosas, los vendedoresambulantes de telas, los adivinadores y los demás viajeros que vendían cosas que la gente no necesitaba todos los días, aunque, a veces, le venían bien.

Iban de pueblo en pueblo dando cortas lecciones sobre muchos temas. Se mantenían aparte de los demás viajeros, y tenían un aspecto misterioso con sus togas harapientas y sus extraños sombreroscuadrados. Utilizaban palabras largas, como
hierro corrugado y llevaban una vida dura, ya que vivían de la comida que podían ganarse dando clases a cualquiera que quisiera escucharlos. Cuando no losescuchaba nadie, se alimentaban de erizos asados. Dormían bajo las estrellas: los profesores de matemáticas las contaban, los de astronomía las medían y los de literatura les daban nombres. Los profesores degeografía se perdían en el bosque y caían presa de las trampas para osos.

Normalmente, a la gente le gustaba verlos, porque enseñaban a los niños lo suficiente para cerrarles la boca, que, al fin y al cabo, era lo importante. Sin embargo, siempre tenían que echarlos de las aldeascuando caía la noche, para que no robasen los pollos".

Comentarios

  • Gracias Martagr, muy chula la historia. Otro libro que apuntar para el listado.
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