La falta de confianza, la inseguridad

editado octubre 2014 en Plaza Mayor
Hola de nuevo a todos:

Como saben algunos de ustedes, hace unos meses inicié una conversación descargando mi frustración por el hecho de que mi hija, de cerca de seis años, no se quisiera quedar nunca conmigo ni con nadie que no fuera su madre. Pues bien, el hecho de quedarse conmigo ocurrió de pronto, este verano. Nora quería hacer un curso y le propuso a Estrella, sin demasiada esperanza, que se quedara conmigo y aceptó sin dudarlo. Ahora vamos juntos a muchos sitios, cuando a ella le apetece: a sacar a las perras, a la playa... Además, recientemente estuvieron sus abuelos y también se quedó con ellos. Tanto es así que hace una semana tuvimos que ir al hospital y se quedó un momento incluso con la celadora.
Este hecho me ha enseñado un montón de cosas la verdad. Por ejemplo, que no confío realmente en el propio desarrollo de los humanos, que no me lo creo, pero que desde luego esto es una lección, pues va a ser lo mismo para todo lo demás. Seguro. Qué habrá cosas que ocurran antes o que ocurran después o que no ocurran, pero que debo respetarla, pues la separación de la madre ha ocurrido cuando tenía que ocurrir (yo le he preguntado incluso si lo hacía para complacernos, pero aseguraba que no, que lo hacía porque quería) y ha ocurrido sin llantos. Lástima que yo sí la hiciera llorar en el pasado por intentar forzar situaciones para las que no estaba preparada (ocurrió sobre todo una vez, pero ocurrió). Desde luego, no quiero alimentar mi culpa, pero la vida es más compleja que las ideas.

Un abrazo

Comentarios

  • Me alegra saber que ha sido estrella quien ha decidido y se ha sentido preparada para pasar tiempo contigo sin presencia de la madre. Y si es cierto deberíamos confiar más en ellos, ellos saben lo que necesitan, nosotros nos adelantamos a prepararlos para cosas de las que no están preparados para hacer. Ahora laura, de casi 7 años, lleva 1 semanita que necesita mi presencia y viene conmigo a todos sitios y si yo no voy ella tampoco va. No sé qué es lo que ha originado esa necesidad de que yo esté presente pero si ella lo pide es que lo necesita.
  • Me alegro que se vaya forjando eaa relación, espero que la disfrutéis. Yo también ando últimamente aprendiendo unas cuantas cosas de mi niño mayor. Espero estar a la altura.
  • editado octubre 2014
    Ahí le has dado, Ainoha, esa es nuestra esperanza todo el rato, estar a la altura.
    Yo sé que no lo estoy. Venimos de dónde venimos, y eso es una carga brutal a la hora de confiar. Me empleo a fondo, sin duda, pero cuesta, cuesta muchísimo.
    Fíjate que muchas veces, sobre todo nosotros que venimos de la desescolarización (temprana, pero desescolarización al fín), en un primer estadio focalizamos nuestro discurso en el tema "educación", pero eso ya lo hemos ido soltando por el camino, para centrarnos ahora en el tema de las relaciones...
    ¿no es cierto que tenemos que replantearnos todo el rato nuestra relación con los niños? definitivamente sí. Eso sí sería crecer en libertad, mirarnos todo el tiempo, y cuestionarnos, y como dice la amiga Rochefort, ceder el poder, y aún más, desecharlo de nuestras vidas.
    A ver si poco a poco nos entrenamos para confiar de verdad.... es urgente y necesario.

  • Confiar y dejar decidir a nuestros hijos en libertad cuesta mucho, pero paga con creces con el tiempo
  • Vale, y si vamos hablando de pequeñas metas? porque a veces la confianza, o vencer las inseguridades se nos hacen metas inalcanzables, inabarcables o andamos perdidas en medio de algo que desconocemos.

    Yo creo que para mí el comienzo está en pensar cómo me siento cuándo el entorno confía plenamente en mí, cuándo no hay palos en las ruedas (me refiero a negativas sin sentido, no a que se me planteen cuestiones para hacerme ver puntos que yo no he visto antes), en definitiva, cuándo se me deja elegir libremente... creo que ese tipo de sentimiento ayuda a ver como se sienten los demás cuándo proporcionamos ese mismo clima.
  • A mi lo que más me cuesta es cuando la decisión que ellas quieren tomar puede ser dañina para ellas. Confío muchísimo en ellas, pero mi gran problema es que no confío en el entorno. Recuerdo cuando Monica me dijo que quería ir a comprar al super del pueblo ella sóla. Yo sabía que ella podía ir perfectamente, comprar, cruzar las calles, y volver a casa, pero desconfiaba del entorno (gente que no es del pueblo, o gente del pueblo que tampoco está muy bien, coches que van a velocidad, etc), pero bueno ella fue y volvió. Y laura también lo pidió este verano (6 años), pidió que quería volver a casa con un amigo de Monica que tiene 10 años), y así lo hizo. Pero casi le digo que era mejor que volvieramos juntas en el coche, y no era por falta de confianza sino por miedo a que le pasara algo. Así que dejar decidir a nuestros hijos como dices Juan Manuel cuesta mucho, por que quieres darles esa libertad pero a la vez sabes que vivimos en un mundo de trastocados.  


  • Todo son aprendizajes, yo creo que primero para nosotras mismas... yo recuerdo los desastres de las primeras veces que empezaban a bajar solos a la calle, no teníamos rodaje, y no llevaban reloj, y se nos iba a todos la olla de cuadrar, y buf, volviéndonos locos pensando dónde estarían, cuándo en realidad estaban al lado...hemos tenido que pulir mucho todo eso para cuadrar independencia, libertad, con responsabilidad y no tener a dos adultos con el corazón saliendo por la boca y ganas de llamar al 112...
    Sí que es todo un proceso de confianza, pero casi primero en una misma, en ser capaz de dar recursos para situaciones que no sean esperables.
    Y hacerlo poco a poco...
    Recuerdo una vez hace ya por lo menos tres años, que Lidia y Elisa insistían en quedarse solas en una placita al lado del pabellón deportivo, patinando. Yo tenía que ir a un recado urgente, y yo insistía en llevármelas, pero no había forma. 
    Les dije que volvería en un rato, y que si pasaba algo, fueran al pabellón y se quedasen con los monitores de taekwondo.
    Cuándo volví ellas habían resuelto un descalabre de Lidia, con rodilla despellejada, mejor que yo... Lidia estaba sentada en la terraza de un bar conocido, con una bolsita de hielo en su rodilla, y el dueño sonriendo con el desparpajo de Elisa enfermera de su hermana... 
    :-??

    Y esos eran tiempos dulces....
    :-SS

    Ahora ya empieza a hacer mella otro tipo de inseguridades, cuándo lo que van pidiendo es quedarse en la fiesta de verano hasta las dos de la mañana.... 
    ~X(

    (¿cómo era aquel dicho alemán?, niños pequeños, pequeños problemas, niños grandes, grandes problemas?)
  • En algunas las culturas aborigenes hay pruebas del tipo "cazar un tigre", pero los adultos siguen al joven de cerca sin que se de cuenta por si hay problemas. ¿Algo así, en nuestras "junglas"?
  • Seguirles de cerca sin que se den cuenta debe de ser todo un reto Juan Manuel. Cuando Laura volvió a casa con el amigo de Monica sólos, yo fui parando el coche en cada rincón que podía para ver como iban regresando.  Laura veía mi coche y me saludaba de lejos y yo la saludaba y me iba con el coche para la siguiente calle, después veía que habían aparecido por la calle principal y veía que no había gente extraña y con las mismas les dejaba hacer el recorrido ellos sólo y así hasta que llegaron a casa. Ese mismo día hizo ese recorrido tres veces ella sola con este amiguito. 
  • Lo que está claro y debemos meternos en la cabeza que NO vamos a poder estar siempre, asi que mejor confiar. Lo del acompañamiento las culturas aborigenes lo hacen cuando le ponen la prueba maestra que conlleva peligro real, no que los van siguiendo a todas partes... :)
  • Es que volvemos al origen del tema, en realidad son nuestros miedos e inseguridades los que nos llevan a no confiar en sus capacidades para salir de situaciones difíciles.
    O en un origen, lo que nos plantea Santiago es como él comprueba que la confianza plena en sus procesos y su ritmo, sin forzar, da unos resultados espectaculares. Y la gran diferencia, cuándo hacemos lo que nos pide el cuerpo en su momento justo, a cuándo nos fuerzan, empujan, "motivan"....
  • Gracias por la aclaración Juan Manuel, no los van siguiendo a todas partes, sería de locos  8-}


  • En realidad, a mi los momentos de "bajón de confianza" me los da la implacable presión social, que aunque intento escaquearme, a veces, me pilla. Solo que en cuánto retomo fuerzas, ahí están los chicos para recordarme que cuánto más confío, mejor se encuentran... todo un curre, mantener esa presión social a raya!  X_X
  • La confianza es algo que consigues por ti mismo. Sin duda, y llega de inesperado, de repente piensas que volverán contigo y van y te dicen " vuelvo yo sola" y si lo dicen es porque tienen esa confianza de poder volver a casa sin ningun problema, o resolviendo los problemas ellas mismas (si surgieran) PERO el miedo se te queda en el cuerpo ahora con 6 y 9 años y yo diría que incluso cuando tengan 15,18 o 20 años. Aún sabiendo que ellas mismas puedan resolver los problemas que pudieran surgir por el camino ( que no tiene por que haber peligros). Pero el miedo ya está instalado en mi cabeza.
  • Me he reído con este comentario, porque es verdad que la percepción de todo este tema es tan diferente....

    "Amo a mis hijos y amo la seguridad. Ellos llevan casco cuando montan en bicicleta. Les enseño a cruzar la calle. Toma contacto visual. Tú eres pequeño. ¡Ten cuidado cuando cruces la calle! Creemos en las sillas de seguridad. Creemos en los cinturones de seguridad. Sólo que no creo que necesiten un plan de seguridad, como Obama, cada vez que salen de casa."
  • Pero el bueno, es este, (ya he comprobado que en Norteamérica están mucho peor...)

     "Pero la confianza es algo que consigues por ti mismo. Por eso se le llama ‘auto-confianza’ y no ‘confianza-asistida-por-los-padres.’ Por eso se le llama 'autoestima' y no 'estima-asistida-por-los padres.' Cuando cambiemos nuestras actitudes hacia nuestros hijos, hacia el mundo exterior, y hacia nosotros mismos, les podremos dar algo que es un regalo que dura una vida entera. Se llama ‘infancia.’ Y ellos se la merecen."
  • "La desaparición de los niños de las calles afecta mucho a la ciudad; la ciudad sin niños es peor", apunta Tonucci, quien resalta que "los adultos somos peores si no nos controlan los niños, peores como personas, como conductores, etc. y la ciudad se hace más insegura". Paradójicamente, "no dejamos salir solos a los niños, pero la calle es peligrosa porque no hay niños". Llevada a la educación, su propuesta es que los niños han de aprender a llevar escuelas solos, con sus compañeros, sin adultos, desde los seis años en adelante.

    "Es un experiencia complicada pero funciona, y da muchas satisfacciones tanto a los niños como a las familias que descubren que tienen hijos más capaces de lo que creían", destaca el psicopedagogo, que asegura contar con años y años de este tipo de experiencias sin que se hayan registrado accidentes. Mientras, es cotidiana la experiencia de incidentes domésticos, etc. "Los lugares más peligrosos para un niño son la casa y el coche de sus padres", asevera con seguridad."


    Las familias descubren que tienen hijos más capaces de lo que creían...

  • Lo que me hace preguntarme sobre este artículo es por que Tonucci menciona la edad de "los seis en adelante". Es que desde  los seis el niño está preparado para salir fuera de casa sólo ?¿cómo lo sabe él?. Para mí da lo mismo la edad si no más bien si ellos se siente seguros y con esa confianza. Laura coincide que con 6 quizo caminar ella de regreso a casa sola con su amigo y recuerdo Monica con 5 años pedir ir al parque ella sóla a buscar una botella de agua que se quedó en el parque y no quería que fueramos  ninguno con ella. Después de eso hasta los 8 o 9 años(no recuerdo) que volvió a mencionar que quería ir sola a comprar al super. 
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